1 de marzo de 2021
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TLC nos están asfixiando

12 de abril de 2012

uriel ortizEl sistema de transporte terrestre nuestro, deja mucho que desear, son miles los productos del sector agropecuario que no pueden salir a los mercados por falta de vías de comunicación. Infinidad de veces nuestros campesinos, se ven obligados a venderlos a menor precio, regalarlos o abandonarlos en las plazas de mercado.

De otro lado, no disponemos de un aparato productivo con estándares de calidad y competitividad, no obstante, que sobre estos temas, son constantes los seminarios que se han desarrollado en diferentes ciudades del País, los logros obtenidos son mínimos, pareciera que se realizaran más por suplir un compromiso, que por inducir a los gremios de la producción a buscar caminos que les permita salir a competir con sus similares negociados en los Tratados de Libre Comercio, TLC. Acuerdos Comerciales que ya no tienen reversa.

Hay un factor muy decisivo en materia de Productividad y Competitividad, y es el manejo del Recurso Humano frente a los Procesos de Desarrollo. Lamentablemente nuestros conferencistas sobre  Tratados de Libre Comercio, desconocen esta cruda realidad. No se dan cuenta que el Recurso Humano, por persona, grupo o agremiación, debe tener una valoración frente a los factores de producción, los cuales  deben evaluarse constantemente de acuerdo a su experiencia y rendimiento empresarial.

Los coeficientes sociales de desarrollo en cada uno de nuestros departamentos y municipios, están a la espera que las autoridades, regionales y locales, levanten el potencial exportador, esto nos daría la oportunidad de encadenar productos con otros departamentos y municipios y así mismo acudir a las Alianzas Estratégicas. Logrado este objetivo sería más fácil identificar los potenciales compradores en el exterior. Ninguna comercializadora internacional se aventura a importar determinado producto si no se le garantiza continuidad en sus despachos.

Lamentablemente ninguna de esta metas se han cumplido, cada que se aprueba un Tratado de Libre Comercio, TLC, su anuncio se hace con derroches de elegancia sin prever, que si no nos ponemos las pilas, como lo dijimos en columna de hace unos meses, los damnificados  aparecerán por miles y muy seguramente irán generando otra franja de desplazados especialmente de pequeños y medianos empresarios, con mayor incidencia del sector agropecuario,  que fortalecerán los cinturones de miseria de las grande ciudades.   

Pareciera que esto de firmar TLC,  es al que más corra, sin haberse hecho los estudios de mercadeo correspondiente y mirar la capacidad de respuesta que debe dársele a cada producto en particular, que llegarán a inundar nuestros mercados a precios más competitivos.  

Cuando todos los convenios comerciales entren en vigencia jalonados por la primera economía mundial de los Estados Unidos, – que muy posiblemente quede legalizado antes de mediados del presente año,- si no es que ocurre en la cumbre las Américas-, nos daremos cuenta que olímpicamente hemos caído en la boca del lobo y será muy difícil implementar un plan de contingencia para hacer frente a los mercados de importación que están sustentados en  parámetros de tipo legal, de los cuales no nos podremos zafar fácilmente.

Soy de los que cree que aún es tiempo de tomar algunas medidas preventivas que nos permita paliar en parte las dificultades que se presentarán a la entrada en vigencia de los Tratados de Libre Comercio, que si bien, son convenientes para el País en algunos aspectos, serán millones los pequeños y medianos productores los perjudicados.  

Es indudable que existe enorme preocupación entre los pequeños y medianos empresarios de los diferentes sectores de la producción, puesto que, el Gobierno no les ha dado una respuesta concreta respeto a la retribución que vayan a recibir como subsidio, mientras cogen el rol del País con el cual entrarán a competir.

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