7 de marzo de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Desde Armenia

24 de marzo de 2012
24 de marzo de 2012

Este lunes cuando la alcaldesa Luz Piedad la nombre como gerente de Epa seguramente usted ya sabrá, dada su experiencia, en qué potro se va a montar y sin ninguna duda desde ya entienda que su autonomía será nula.

Recuerde que la dómina del mandato local no admite ninguna contradicción ya que aunque no sabemos exactamente qué pasó con su antecesor Juan Carlos Marín, este fue destituido sin chistar a través del mecanismo socorrido de la renuncia pedida. Por lo tanto este será su principal problema y ya sabe qué agua la va a mojar.

En estos cargos técnicos, lamentablemente, no se hace lo que determine la lógica empresarial sino los caprichos del jefe. Ya tenemos doctora Zuleta ejemplos de cómo se nos robaron a pedacitos a las Epa y las cosas siguen sin parte y sin novedad.

Lo que más admiro es su decisión de asumir el comando de una entidad quebrada, aunque le reitero que su capacidad de acción se verá aplastada por las determinaciones de una junta directiva de bolsillo y también sin capacidad de maniobra.

A las empresas públicas y no a usted, para corroborar lo que le manifiesto, le corresponde armonizar el plan de desarrollo y el Pot de la ciudad con inversiones multimillonarias para la adecuación de los vertimientos de aguas residuales. Allí radica uno de los temas cruciales que de no atenderse los problemas serán de marca mayor en el desarrollo armónico de la ciudad. Podría, como usted que en materia de finanzas es una dura, presentarse una parálisis imposible de medir en términos cuantitativos.

Los miles de millones para invertir en este asunto, el más neurálgico por ahora deberán de ser gestionados por su mercé.

No es de poca monta reiterarle que todo debe hacerse a través de los mecanismos idóneos previstos por la ley 80 de contratación, es decir por licitación pública, claro si se consigue el dinero, porque de lo contrario recuerde que Clara Luz Jaramillo Henao, una ilustre antecesora, terminó en la cana por atender las órdenes a un irresponsable alcalde que no medía nada para llenarse los bolsillos, incluso a costa de los intereses de sus protegidos. En cuestiones de dinero y no de honor no hay reparos.

Querida doctora,

Esta semana se terminan los contratos con los recolectores de las basuras.

Esos que eufemísticamente llaman “escobitas” Y sabe qué, pues están en camino de sindicalizarse porque si bien esto no es malo y está amparado por la ley, ahora que su empresa no tiene como cumplir con el pasivo pensional voraz e ilegítimo, el nuevo orden la llevaría a la quiebra total- por ahora es parcial- por las evidentes improvisaciones que en la recuperación del aseo hizo el “héroe” dimitente, perdón renunciado.

Sepa que las gentes andan muy contentas porque les han rebajado en las tarifas de la basura-así le llaman- pero ojo que a qué costo y con qué intención.

Como no le quiero aguar la fiesta que seguramente la rodeará ahora que se constituye usted en el centro de las observaciones no le comento otras cosas que seguramente haré más adelante.

He querido, ilustre doctora como  ciudadano paria de esta pobre parcela de la patria ultrajada, manoseada y saqueada por los corrompidos que sepa de mi admiración, aunque no la conozco, porque lo más importante es que los dueños del poder encontraron el comodín y aunque usted no lo sepa, mucho cuidado porque de eso tan bueno no dan tanto, por lo menos eso es lo que le oído decir a los recicladores y basuriegos por los lados del planchón del Cam, ahí muy cerca de su flamante despacho.

Lamento que aunque recibiré, como es de rigor invitación a su posesión, no podré acompañarla porque de pronto quedo en la foto y no quiero sorpresas a futuro.

Por lo demás saludes a la familia y que  su dios la ilumine.

Atentamente y en vista de que se me acabó el espacio, muchas gracias por su desatención

Don Juan Lanas Montalvo

Periodista paria