16 de octubre de 2018
27 de octubre de 2011

Voy a ir, ralentizar, pan crema, diario-a

27 de octubre de 2011


efraim osorio

“Tal vez a Colombia no le vaya a ir tan mal”. Esta frase del columnista Jaime Alzate Palacios movió al lector Fernando Botero Henao a llamar a la Línea Directa, de LA PATRIA, para decir que en ella había redundancia por la presencia de las dos inflexiones del verbo ‘ir’ en el mismo período (X-4-11).  La dirección del periódico le respondió negativamente. Y con razón, porque la primera de esas dos inflexiones pierde su significado primario de “moverse de un lugar a otro”, para introducir la locución “irle bien o mal a uno”, que expresa el deseo o la convicción de que todo saldrá a pedir de boca, o la seguridad de que todo se lo llevará el patas; y también pierde ese significado para adquirir otros, como el de “intención o determinación de realizar alguna actividad”, un viaje, por ejemplo, “Vamos a ir a Paravandocito el año entrante”, propósito que se puede expresar con el futuro simple de indicativo, así: “Iremos a Paravandoncito el año entrante”. Lo que sí es incorrecto y cacofónico es la supresión de la preposición ‘a’ en dicha construcción, porque ésta consta siempre de una inflexión del verbo ‘ir’ (‘vamos, íbamos, voy’, etc.), la preposición ‘a’ y el infinitivo del verbo que indica la acción pretendida, por ejemplo, “vamos a nadar”. O a escuchar música, o a terminar este párrafo aquí. ***
¿Qué quiso decir el periodista Moisés Naím cuando escribió que “hay una alta probabilidad de que en los próximos años China sufra un accidente que ralentizará su crecimiento económico”? (El Tiempo, X-9-11). En música existe un movimiento llamado ‘rallentando’ (italiano), que significa “gradualmente más lento”; en castellano tenemos la locución ‘al ralentí’ (“dicho de una actividad: mantenida a un ritmo inferior al normal”); y los términos ‘ralentizar’ (lentificar) y ‘ralentización’ (acción de ralentizar), galicismos que llegaron a nuestro idioma a finales del siglo pasado, y que fueron bendecidos por la Academia de la Lengua en su diccionario del 2001. Estudiadas estas nociones, podemos decir entonces que el señor Naim quiso decir lo siguiente: “es posible que China sufra un accidente que desacelerará su crecimiento económico”. Nota: según El Diccionario, el significado primario de ‘ralentí’ es: “Número de revoluciones por minuto a que debe funcionar un motor de explosión para mantenerse en funcionamiento”. Y en cine, la ‘cámara lenta’, como en la que ruedan las locomotoras del gobierno. ***
Los antioqueños llamaban ‘parva’ (“corta porción de alimento”) al desayuno, nombre proveniente del adjetivo latino ‘parvus’ (pequeño), y que quizás trajeron los españoles, que, según los historiadores, llegaron a nuestras costas por pura chiripa. Para nosotros, los paisas caldenses, la ‘parva’ eran los elementos que, en ocasiones especiales (para atender visitas, por ejemplo), acompañaban al chocolate, por lo cual decíamos “un chocolate ‘parviao’ ”. Estos elementos eran principalmente pan, pandeyuca y pandequeso. No menciono la arepa, porque ésta era, y es, obligatoria: es inconcebible un chocolate sin arepa. Hace poco, en una columna especializada, vi los vocablos ‘pandeyuca’ y ‘pandequeso’ escritos con sus componentes separados (pan de yuca, pan de queso), forma desaconsejable, pero no tan desatinada, porque, al fin y al cabo, eso es lo que son. Esta introducción para hablar de la tendencia (no sé qué tan antigua) de las panaderías a suprimir las preposiciones en los nombres con que bautizan sus productos. En la cafetería Pan Extra ofrecen, para mencionar sólo dos, ‘pan crema’ y ‘pan queso’, que deberían llamarse ‘pan de crema’ y ‘pan con queso’. Acerca de esto, escribe la profesora Edith Angélica Bustos C. lo siguiente, preocupada siempre por nuestro bello idioma: “Ahora resulta que las panaderías fabrican pan mesa, pan huevo, pan sándwich (mitad español, mitad inglés), pan perro y otros más que en estos momentos no recuerdo. Estructura del inglés, desconocimiento del español, del uso de las preposiciones, de cómo se forman los complementos (…). Pero lo peor del asunto es que los consumidores lo piden así y se les hace muy normal esa estructura. La Victoria allá y la Espiga de oro aquí, Mamipan en otro lado, todos, están cayendo en el mismo error”. Y lo descorazonador, estimada profesora, es que esta tendencia no se detendrá y seguirá tan campante como el escocés de la conocidísima botella. ***
‘A diario’ es una locución adverbial que significa, sobra decirlo, ‘todos los días, diariamente’. No obstante, y a pesar de tener estos recursos para hablar correctamente, en muchas ocasiones echamos mano del adjetivo, ‘diario-a’, para expresar lo que debe expresarse en forma adverbial. En la conversación de café es perdonable, porque, como digo, no hay tiempo de hacer ‘borrador’. Pero no es admisible en profesionales de la radio, porque, precisamente, son profesionales, y deben estar preparados para hablar con corrección. En el Noticiero Caracol del 24 de septiembre, Darío Arismendi dijo: “…esta es una situación que se repite diaria en esta ciudad”. “…que se repite todos los días o diariamente”, don Darío. Y aquí no se puede hablar de ‘hipérbaton’, porque, francamente, nuestro idioma no da para tanto.