5 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

YO NO HE MATADO PERO SOY CÓMPLICE.

30 de agosto de 2011

… entonces quiere decir que así no hayamos hecho daño a ningún ser humano de una manea directa, somos responsables en la medida en que participamos activa o pasivamente, porque como “cómplices” del desastre, sin atenuante alguno.
Los adultos debemos tomar conciencia de que “nuestra casa mayor” es más importante que todo lo que el hombre ha construido. Si nos creemos responsables de nuestros descendientes, si queremos dejarles un mundo en el cual puedan vivir y disfrutar, se está haciendo tarde para hacerlo. La ayuda que le brindemos a la madre naturaleza se inicia practicando asuntos tan sencillos como el reciclaje de las basuras puesto que los beneficios se harán evidentes mientras que el no hacerlo con seguridad lo pagaremos con intereses de agiotista.
La familia, la escuela, la universidad, tienen el compromiso de de enseñar a los niños y a los jóvenes las nociones teóricas y prácticas que se necesitan para no continuar deteriorando el ya contaminado Planeta. Esto es lo que se llama comúnmente, “crear conciencia”.
Si actuamos conforme a lo que pensamos y hablamos, es porque actuamos sobre la base de un proceso reflexivo y esta es la forma clara y efectiva de enseñar el amor a la naturaleza, de respetar nuestra fuente de vida, la cual constituye el templo fundamental de nuestra existencia.
Dejemos a nuestros descendientes no sólo un planeta vivible sino la enseñanza suficiente para que ellos sigan cuidando y guardando como el más preciado tesoro que puede tener un ser humano.
Justo en estos momentos en que el país se apresta a profundizar la explotación minera debido a los altos índices de los precios del petróleo y del oro, bueno es que pensemos qué le ha quedado al Chocó, luego de la inclemente explotación minera y forestal de tantos años. Si fuese cierto que las riquezas naturales nos pueden dispensar buenestar generosamente, el Chocó tendría que estar ocupoando los primeros lugares en términos de bonanza en materia de salud y de educación. El panorama, durante toda la vida no ha sido ese, sino el de la precariedad de la existencia para sus pobladores.