13 de abril de 2021
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La impunidad parlamentaria.

14 de agosto de 2011
14 de agosto de 2011

victor zuluaga

Por Víctor Zuluaga Gómez
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Que a los sacerdotes los juzgue un tribunal eclesiástico, a los militares una junta militar, a los maestros un sindicato del mismo gremio, a los arquitectos, la Sociedad de Arquitectos, etc, etc. Esa sería una fórmula para evitar la congestión de los juzgados ordinarios y también disminuir el hacinamiento que se presenta de reclusos en las cárceles del país.
No puede ser extraño que el señor Presidente del Senado haya presentado un proyecto de Ley mediante el cual revive la figura del la inmunidad parlamentaria, término muy similar al de “impunidad”, pues pretender que haya objetividad para que los mismos parlamentarios juzguen a sus colegas y los condenen, es algo así como pretender que lo real es lo mismo que lo imaginario.
Y lo más triste es que ya hay denuncias sobre el verdadero objetivo que mueve al señor Presidente del Senado para presentar dicho proyecto: que la justicia tiene varias investigaciones pendientes en su contra.
Lamentable el espectáculo que se presenta en el campo político, si tenemos en cuenta que el señor Presidente del Directorio Conservador acaba de dar unas declaraciones que envidiaría Ripley: ha dicho textualmente: “La única forma de contrarrestar la proliferación de abortos es prohibiéndolos”. Y entonces uno no se explica cómo es que no han prohibido el carrusel de las contrataciones, las chuzadas del DAS, los robos a la DIAN y otros tantos males que tienen desangrado el erario público.
Son estas figuras públicas las que permiten ratificar una y otra vez que la mediocridad de los dirigentes políticos es la norma que desde luego tiene sus excepciones y de otro lado, que el Senado es un organismo costoso, inoperante que bien podría ser suprimido, lo mismo que tantas embajadas y consulados que se han convertido en los premios de consolación y cuotas burocráticas de los directorios políticos.
Basta saber que en Sudáfrica estuvieron representando los intereses de Colombia el doctor Moreno de Caro y el señor Edgar Perea, para entender que hay burocracia de adorno, de compromiso, pero por sobre todo de una inutilidad a toda prueba.
Ya lo ha dicho el Ministro del Interior: regresar a la época de la inmunidad parlamentaria significa un retroceso en términos de justicia que el país no puede tolerar ni puede permanecer callado ante semejante esperpento de proyecto. Que yo sepa, sólo hubo un juicio en el seno del parlamente a dos miembros de dicho organismo que culminó con una sentencia “condenatoria”: para los parlamentarios Pomarico y Carmona, pero que no pasaron de una inhabilidad política, cuando las acusaciones habían sido por haber realizado contratos millonarios sin los debidos trámites legales. ¿Qué tal que ahora resulte que a los señores Nule los vayan a condenar a una inhabilidad política y no se les obligue a pagar los dineros desaparecidos y que recibieron por concepto de anticipos a los millonarios contratos?. Esperamos que la condena sea ejemplarizante, y lo mismo en relación con la negativa al proyecto de ley a la “impunidad parlamentaria”.