14 de abril de 2021
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Entre la realidad y el deseo: la fundación de Pereira

23 de agosto de 2011
23 de agosto de 2011

victor zuluaga

Es más, me he abstenido de hacer referencia a las circunstancias que rodearon la compra de las tierras baldías por parte del doctor Pereira Martínez, para no levantar más ampollas de las que ya se siguen levantando por esta nueva versión de la Historia de Pereira, en lo tocante a las tierras que ocuparon los colonos antes de 1863.

Apenas legítima era la intención que tenía en 1826 el doctor Pereira Martínez, de comprar unas tierras baldías en los terrenos de Cartagoviejo, y esperar que con la llegada de colonos a esas tierras, sus propiedades se pudieran valorizar. Vuelvo a insistir que era y es una transacción legítima. Pero lo que no es legítimo ni decente fue lo que hizo su hijo Guillermo Pereira Gamba, al declarar ante un Notario público, que los límites orientales de las tierras que había heredado de su padre, tenían como límite la quebrada de Egoyá. Para probar lo contrario, citaré el aparte de la escritura que legalizó las tierras compradas por el doctor Pereira Martínez en el año de 1826. Por ninguna parte aparece la quebrada de Egoyá como límite. Veamos: “…unas tierras baldías, desiertas, incultas y montuosas, sin entradas ni salidas o caminos públicos ni ríos navegables o población alguna, las cuales se denominan Cartago-Viejo encerradas por lo largo entre la quebrada de Consota y río Otún y por lo ancho, hacia la parte de arriba, con la quebrada de “Las Partidas” y hacia esta ciudad con los resguardos de la pequeña población de los “Cerrillos”, del otro lado de este río de La Vieja. Cuando se habla de la “parte arriba” se está refiriendo al Oriente, toda vez que hacia el Occidente estaba la población de Cerrillos o Cerritos. En síntesis, quebrada de Las Partidas no es lo mismo que quebrada de Egoyá.

Pero si quedan dudas, entonces citemos del documento original, los límites de las tierras que a partir de 1808 comenzó a tramitar para su compra el cartagüeño Manuel Antonio Gómez de Lasprilla, ante el Virrey Amar y Borbón, como representante del Rey español. Las tierras estaban limitando de la siguiente manera: “..que he ocurrido a la Superioridad del Excelentísimo Virrey, como Intendente, para que se me vendan cincuenta cuadras de terreno realengo en las montañas de Cartago viejo, midiéndose dichas cuadras desde el “Contadero” que llaman Egoyá, tirando o viniendo para el pueblo de Cerritos, y por los otros dos costados todo el terreno que se contenga entre ellas desde el río Otún, a la quebrada de Consotá.” Nótese bien que dice “se me vendan”, en ningún momento dice se me den “mercedes”.

Varias cosas vale la pena resaltar: por un lado, que los límites de las tierras entre el norte y el sur eran los ríos Otún y Consota; y de otro lado, también dice que el punto desde el cual se comenzaron a medir las cincuenta cuadras, fue el Contadero de Egoyá, que en otro documento aclara que era un punto cercano a la antigua población de Cartago. Ahora bien, decir que el Contadero de Egoyá no podía quedar en el área cercana al Parque Olaya, no deja de ser una afirmación o una suposición sin ningún tipo de respaldo documental.

Nota: para quien se esconde bajo el seudónimo de Esneider: está muy mal informado, pues nunca he recibido reconocimiento, condecoración o algo parecido del actual Rector de la Universidad Tecnológica.