17 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

En Colombia sobran negociantes y faltan empresarios.

25 de agosto de 2011

Una condición fundamental que debe tener todo trabajo es la “remuneración” y desde luego, que reúna otras condiciones como que le permita desarrollarse como ser humano, que le agrade, que sea productivo, etc. Sabemos que todos los trabajos son importantes en la cadena productiva. Todos son necesarios en la sociedad y desde luego, no todos pueden recibir el mismo salario, pero sí es necesario que su el ingreso sea digno para que se pueda vivir con la dignidad de un ser humano. De hecho un profesional ha invertido en su preparación tiempo y recursos y por ello debe recibir un mayor salario.
Creo que la Economía debe servir al ser humano y no al contrario y por favor no me vengan con el cuento de que “hay que salvar al país de la inflación”, o que si se remunera con lo justo entonces no habrá más empleo. Por favor, que no insulten más nuestra pobre inteligencia con ese chantaje ridículo y cavernario. La Economía debe tener fórmulas para lo que ellos denominan “crecimiento del país”, o de lo contrario ¿cómo se han desarrollado otros países más pequeños y con menos riquezas que el nuestro?. ¿O será que nos falta calidad, tanto empresarial como de la mano de obra?.
Hablar de verdaderos empresarios significa que no sólo se está pensando en la ganancia de un negocio, de una transacción, sino en la consolidación de una empresa de calidad que piensa en el país, en su desarrollo, en su progreso y ello se logra cuando se tiene un personal capacitado, identificado con la misión de la empresa y comprometido con el país.
Ho llamamos empresario a un negociante que sin ideales, sin sensibilidad social y sin las herramientas necesarias para consolidar una empresa a través del esfuerzo y de los años, sino en la búsqueda afanosa del enriquecimiento a costa de las necesidades de los otros.
Hacen falta en Colombia empresarios instruidos, que tengan responsabilidad social. Hacen falta empresarios moralmente aptos y con un código ético que imprima respetabilidad a su actividad. Hacen falta empresarios con visión de futuro y propósito de que sus esfuerzos contribuyan al desarrollo del país. Y Por último, que sean respetuosos de la dignidad humana.
En síntesis, jugar al “todos ponen, todos ganan”