13 de abril de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

“El paparazzito” se recupera de sus quemaduras y no pierde su buen humor

21 de agosto de 2011
21 de agosto de 2011

En medio de esto decidieron abrir el horno de la estufa a gas y al bajar la portezuela un flama de considerable dimensión los envistió como queriéndolos envolverlos, la reacción instintiva los hizo saltar para alejarse de esta traicionera reacción química. Pasado el susto, las primeras inspecciones corporales no los alertó ni preocupó.

Fueron pasando los minutos y el calor se hacia evidente en la piel, Martha lo percibió en la parte inferior de sus piernas pero “El Paparazzi” sintió el aumento de temperatura y los cambios de color en apariencia dérmica en el rostro, la mano derecha y su pierna izquierda, así que la siguiente parada sería en urgencias del hospital San José Infantil, el antiguo Lorencita Villegas, en Bogotá.

La sensación al llegar al hospital fue de tranquilidad, pues tenía a la mano a los médicos que lo ayudarían , pero no fue así, pese a su reconocimiento público tuvo que afrontar el viacrucis de la espera y el llenar formas escritas, pedir que lo atendieran, diligenciar más documentos y rogar por atención; finalmente tuvo que, a regañadientes, acudir a su calidad de “famoso” y en adelante las puertas fueron abiertas, incluso más de lo que se imaginaba, ya que fue remitido al Hospital Simón Bolívar, el mejor para casos de quemaduras graves.

Han sido varias las intervenciones quirúrgicas a las que ha sido sometido su cuerpo, tal vez la que más recuerda fue aquella primera en la que los médicos le dijeron a su hermano Oliverio, sin anestesia, que se despidiera de Misael porque podría no salir de la sala de operaciones.

Su voz, herramienta fundamental de su trabajo, estuvo en riesgo,  ese fue otro de los momentos que lo desveló, cuando el especialista le dijo que sus cuerdas vocales podrían estar quemadas, tras varias revisiones y un tratamiento se superó la situación, solo estaban maltratadas por el calor y el humo.

Ahora que se aproxima a los dos meses de recuperación son dos las evidencias que le rondan la cabeza, primero el peligro que el gas, los encendedores o cualquier fuente o generador de fuego representa en el interior de los hogares.

La otra, el gesto de cientos de personas que se preocuparon por él, Martha lo dijo: “sabia que querían a Misael, pero no pensé que tanto” y es que su familia, sus paisanos de Umbita, Turmequé y todo Boyacá, amigos como Fabián Romero (el señor Ron) Iván Charria y muchos más hicieron lo que más pudieron para apoyarlo moral y por supuesto económicamente.

Misael no ha perdido su humor, lo manifiesta constantemente con chascarrillos y recordando adagios populares, de esos que aparecieron en los surcos agrícolas de Boyacá, así que Misael Suárez sigue siendo “El paparazzito boyacense a mucho honor”.