20 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El nuevo Silvestre

21 de agosto de 2011
21 de agosto de 2011

Dirige la producción de sus discos, escoge el diseño de sus carátulas y se aprende todas las canciones antes del lanzamiento de un nuevo álbum, como solía hacerlo nuestro recordado Rafael Orozco.

Además tiene la virtud de ser compositor, presentador de televisión, imagen de marcas y saber ejecutar la guitarra, piano y otros instrumentos que conforman su agrupación musical. Dicen los expertos en música vallenata que estos fenómenos musicales se dan cada 30 años.

Comenzó su carrera profesional a los 20 años de edad. Recuerdo que para marzo del año 2000 se presentó a mi despacho en el Ministerio de Agricultura a decirme: “Tío, quiero grabar un disco y necesito contar con su apoyo”.

Esperé un par de días para tratar de persuadirlo de que estudiara una carrera universitaria y luego pensara en la música. Parece que me equivoqué de dirección porque fuimos a parar a los estudios de grabación de Alfonso Abril, donde grabó un demo que le sirvió de promoción ante las distintas casas disqueras del país.

Al escuchar el par de canciones, Gabriel Muñoz, ejecutivo de la Sony Music, no dudó del gran talento del muchacho y al día siguiente lo llamaron para que firmara el contrato con esa importante disquera.

No fue fácil el comienzo, hubo que parar la grabación porque su acordeonero inicial –el Coco Zuleta, hijo de Emilianito– decidió a mitad de camino abandonar la producción. Le tocó irse a Valledupar a buscar un nuevo compañero y, al cabo de seis meses, encontró a Román –hijo de Miguel López, de la dinastía de los Hermanos López. Volver a conseguir un turno de grabación en los estudios de la Sony en Bogotá era muy difícil, ya que eran escasos para tantas agrupaciones musicales.

A Silvestre no le tocó otra alternativa que aprovechar las horas libres que quedaban de los turnos de Beto Zabaleta y Joe Arroyo, quienes se encontraban grabando para esa época. Les pidió prestado algunos de sus músicos y grabó su primer disco, que al mes siguiente de ser lanzado ya estaba pegado en las emisoras de Valledupar y La Guajira.

Transcurridos unos meses, su acordeonero Román López se retira de la agrupación por problemas de salud en las articulaciones, y a Silvestre le toca de nuevo salir a buscar un nuevo compañero. A finales del 2002, se une con Juancho De la Espriella, con quien ha hecho una tremenda alianza musical logrando ser el numero uno de la música vallenata, el cantante que más música vende, el que más presentaciones hace al año y el que más multitudes reúne en sus presentaciones.

La tercera prueba y la más difícil de afrontar han sido las calumnias e injurias de algunos medios de comunicación que, junto a algunos colegas, quisieron atajar la carrera artística de este talentoso muchacho.

Por ello en una de sus canciones les respondió: “Me han querido acabar, pero no han podido, Dios Bendito”. La fe en Dios lo llevó a perdonar a estas personas y, en adelante, como lo dice en una canción de su nuevo álbum No me compares con nadie, que lanza el 2 de septiembre en Valledupar, sus enemigos tendrán que entenderse con su nuevo abogado, que se llama Dios.

El nuevo Silvestre que van a ver en tarima ha sido la suma y resta de diez años de aciertos y errores. Hoy es una persona madura que ha sabido valorar los consejos de su amigo y mánager Carlos Bloom y de las orientaciones de su tío Inda, como cariñosamente me llama. El Heraldo, Barranquilla.