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Socializar, castaño oscuro, soldado, incautarse

12 de julio de 2011
12 de julio de 2011

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA 

efraim osorio

por  Efraim Osorio López
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Además de hablar y hablar y hablar, el mandatario venezolano ‘socializa’ a trochemoche, caprichosa e indiscriminadamente, las propiedades privadas, vale decir, las transfiere al Estado para que éste se apodere de ellas, imitando a sus epígonos cubanos, los Castros, o, si lo prefiere, los hermanos Castro. La Academia de la Lengua define el verbo ‘socializar’ así: “Transferir al Estado, o a otro órgano colectivo, las propiedades, industrias, etc., particulares”. Ésta era su única acepción hasta 1970, cuando la misma Academia asienta en su diccionario este segundo significado: “Promover las condiciones que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezca en los seres humanos el desarrollo integral de su persona”. Son, pues, dos los significados de ‘socializar’, de los cuales sólo interesa el primero en esta nota. En los países verdaderamente democráticos, estas ‘socializaciones’ (expropiaciones legales) se hacen debidamente, es decir, de acuerdo con la ley, ley que se ciñe a circunstancias claras y preestablecidas, cuando el bien común está por encima del particular. Muestra de esto, el barrio San José, de esta singular ciudad. En nuestro medio, sin embargo, se le da a ‘socializar’ otro significado, según la nota que recibí del señor Salomón Ospina, en la que dice: “Los señores de la oficina de Obras Públicas (…) nos reúnen a los habitantes de un sector de la ciudad y nos dicen que van a declarar de utilidad pública nuestros predios, y (…) dicen que el proyecto ya ha sido ‘socializado’ ampliamente” (VI-24-11). De acuerdo con el contexto, esta ‘socialización’ significa que de dicho proyecto ya han sido informados todos los vecinos del conjunto, con quienes se analizó extensamente la necesidad de realizarlo, haciendo hincapié en las ventajas que tiene para toda la comunidad. Ésta sería, entonces, otra significación de ‘socializar’, aún no aceptada por la Academia, pero sí por el uso, y que Jacinto Cruz de Elejalde define de este modo: “Divulgar pedagógicamente un proyecto que afecta las propiedades de toda una comunidad”. Esto, por supuesto, y para evitar confusiones jurídicas, debería llamarse de otra manera. ***

“Pasar una cosa de castaño oscuro” es la enunciación correcta de este dicho. No obstante, es muy común escucharlo o leerlo en la forma incorrecta, como lo hace el senador Jorge Enrique Robledo: “Las movidas oficiales para imponer los proyectos mineros de las transnacionales pasan de castaño a oscuro” (LA PATRIA, VI-27-11). En esta oración, con el dicho, mal dicho, el doctor Robledo quiere manifestar que determinadas movidas oficiales se volvieron ya abusivas, enojosas, dañinas e intolerables, porque esto es lo que el dicho, bien dicho, significa. Al respecto señala Luis Junceda: Desde siempre, el color castaño –propio del epicarpio de la castaña- se ha calificado de claro u oscuro, según su tonalidad. Por donde, trasladada al terreno metafórico, la distinción de castaño oscuro ha venido a ser tanto como propasarse descomedidamente en lo que sea, con alcance grave y dañoso” (Diccionario de Refranes, Dichos y Proverbios). Y aquí me detengo, para que esto no pase de castaño oscuro. ***

Titular de LA PATRIA: “Sepelio de soldada colombiana sería en Las Palmas de Gran Canaria” (VI-28-11). En el deleitable artículo, “Tan ingratas”, don Rafael Arango Villegas, después de hablar de las mujeres bolivianas que se quieren ir a la guerra “a matar paraguayos a las fronteras del Chaco”; de las desventajas que para los hombres tiene ese hecho; y del modo como debe cambiar la guerra, exclama: “¡Nada de rifles de largo alcance, ni de ametralladoras, ni de esas cosas! ¡A bregar a coger a las ‘soldadas’ vivas!”. El genial costumbrista, por alguna razón, pone la palabra ‘soldadas’ en letra cursiva, quizás porque sabe que es un sustantivo común en cuanto al género, cuyo femenino se expresa mediante el artículo femenino: ‘las soldados’, tal como aparece en esta nota de El Tiempo: “Los restos mortales de la soldado colombiana Niyireth Pineda Martín…” (Debes saber, VI-28-11). Ésta ha sido, es y será, ¡ojalá!, la norma de la Academia, que debe siempre aplicarse para no deseducar a los lectores. Y, volviendo a don Rafael y a su artículo, si él viviera todavía, y fuera testigo de lo que nosotros somos observadores, con mayores veras diría: “Cualquier día de estos -¡mi Dios no lo permita!- vamos a amanecer ‘comiendo gallina’, sin que sepamos por qué ni cuándo”. ***

Hasta hace relativamente poco tiempo, el verbo ‘incautarse’ era sólo esto, intransitivo pronominal: “La policía se incautó de una tonelada de cocaína”. Con esta naturaleza exclusiva aparece en el diccionario de la Academia del 2001. Hoy, el uso lo ha convertido en transitivo, como lo expone el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005): “En el habla culta se usa preferentemente como intransitivo pronominal, con un complemento de régimen introducido por ‘de’. (…) No obstante, por influjo de verbos sinónimos, como ‘confiscar’ o ‘decomisar’, hoy es frecuente , y se considera válido, su uso como transitivo”: “Les incautaron tres dosis de cocaína” (Mundo, Esp. 5.10.95)”. Esto, estoy seguro, disipará la duda del doctor Mario Calderón Rivera. Amén.