16 de abril de 2021
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La Patria: un ícono en la historia de Caldas

4 de julio de 2011
4 de julio de 2011

Un órgano informativo que ha trabajado durante todo este tiempo por defender los valores de la caldensidad, como lo ha hecho La Patria, merece por parte de los caldenses el reconocimiento por todo lo que ha aportado para hacer de esta parcela de Colombia una tierra con valores intelectuales. En estos noventa años La Patria se ha convertido en el estandarte de una sociedad que ve en sus páginas la expresión de su identidad cultural.

¿Quién que tenga en Caldas formación intelectual puede negar que el periódico fundado por Francisco José Ocampo el 20 de junio de 1921  para defender la candidatura presidencial de Pedronel Ospina fue en sus primeros años el soporte que le dio vuelo a sus aspiraciones literarias? La generación intelectual que surgió en Manizales en la década del cuarenta tuvo en La Patria hombres de palabras que moldearon su espíritu. Plumas como las de Gilberto Alzate Avendaño, Bernardo Arias Trujillo, Silvio Villegas y Fernando Londoño Londoño alimentaron la inquietud mental de varias generaciones de caldenses. Quienes apenas se iniciaban en el arte de escribir aprendieron mucho de estos valores que dejaron huella en el pensamiento caldense.

Hay que decirlo: La Patria fue, en su momento, un diario con presencia nacional. Marcó una época al convertirse en el periódico mejor impreso de Colombia cuando adquirió el primer sistema offset que llegó al país, adelantándosele a los grandes diarios nacionales. Logró entonces ediciones de calidad con una diagramación alegre, llena de colorido. Antes de la desmembración de Quindío y Risaralda, era el medio que defendía los intereses de todo el antiguo Caldas. Pero perdió presencia en esos territorios debido a que surgieron nuevos medios de comunicación que contaron con el respaldo de lectores que veían en sus páginas la expresión auténtica de sus anhelos como región. Se convirtió, entonces, en el periódico de los caldenses, exclusivamente.

Cuando quien estas líneas escribe empezó a sentir la necesidad de expresar sus inquietudes literarias, el periódico se convirtió en su diario alimento espiritual. Disfrutar la prosa orquestal de Ovidio Rincón Peláez, llenarse el alma de sabiduría con los artículos de Jorge Santander Arias, extasiarse ante el arte narrativo de Adel López Gómez, descubrir los misterios de la vida en la profundidad filosófica de José Vélez Sáenz, conocer la tristeza de los mineros en esa prosa rica en metáforas de Iván Cocherín, solazarse con la poesía atormentada de Fernando Mejía Mejía, regodearse con los conocimientos de Rodrigo Ramírez Cardona y degustar el estilo literario de Humberto Jaramillo Angel era un exquisito banquete espiritual para alguien que encontraba en la palabra escrita un motivo para construir un proyecto de vida.

En 90 años son muchas las batallas que el diario La Patria ha librado en procura de hacer de Caldas un territorio de paz. Sus páginas han estado abiertas para expresar su compromiso con la construcción de una sociedad formada en valores. Su crecimiento ha marchado  a la par con el de la ciudad que la vio nacer. La Patria ha sido testigo de la transformación de Manizales. Ella ha registrado su desarrollo arquitectónico, su fortalecimiento industrial, su crecimiento urbanístico. Ha estado al lado de los caldenses en los momentos difíciles, proponiendo fórmulas para superar la crisis cafetera, o apoyando campañas para recuperar el liderazgo moral de una raza que se forjó con el trabajo honrado de un grupo de hombres visionarios que hicieron de Caldas un departamento modelo.

La Patria arriba a sus noventa años de vida periodística con una fortaleza que le garantiza el soporte económico necesario para seguir enarbolando durante muchos años las banderas que le han permitido  convertirse en guía de una sociedad que ha sabido apreciar sus esfuerzos para crecer como empresa periodística. Su compromiso con el departamento se expresa en su constante lucha contra la corrupción. En este sentido, ha pagado una cuota de sangre que todavía retumba en la memoria de los caldenses: el asesinato de Orlando Sierra Hernández. Afortunadamente este hecho luctuoso no ha detenido su propósito de continuar trabajando por un departamento manejado con transparencia.  La Patria seguirá siendo, siempre, un ícono en la historia de Caldas.