19 de abril de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Quiénes serán los concejales?

12 de junio de 2011
12 de junio de 2011

Es posible que mediante una reacción positiva de los electores locales, se puedan superar los errores o equivocaciones del pueblo en los debates electorales de cuatro, ocho y once años atrás. Se puede creer o por lo menos esperar con optimismo los resultados del 30 de octubre próximo en cuanto a la elección del alcalde que tendrá que regir los destinos de la ciudad hasta el 31 de diciembre de 2015. Pero, ¿y del concejo municipal qué se dice?

Todos los gobiernos en el juego verbal y oral de la democracia aseguran que estos señores —los concejales—, son pieza fundamental de la democracia y lo afirman con el argumento de que son los más directos representantes de cada municipio. A mal que hacen esa representación los concejales de centenares de municipios colombianos. Que le muestren al municipio de Armenia qué han hecho aquí como realidad durante el mandato constitucional que va a cumplir el 31 de diciembre de este año. ¿Qué ha aportado el concejo municipal de Armenia al desarrollo económico y social del municipio?

Al próximo alcalde, si es que no se equivoca el pueblo en su elección, hay que elevarlo a la categoría del gran gerente. Tiene que merecerse el puesto de primer empleado del municipio. La empresa más importante de Armenia se llama el municipio y por eso necesita un ejecutivo con calidades gerenciales muy claras y definidas, pero ese alcalde o alcaldesa, tiene que contar con concejales idóneos, honrados, transparentes, dignos de ser como lo señala la democracia representantes directos del pueblo. Miembros de las junta directiva de la más importante empresa territorial.

Los concejales han sido en Armenia con contadas excepciones, la gente más incoherente de la política urbana. Nada han hecho por la transformación del municipio y entonces es cuando los electores, los sectores sociales, cívicos y políticos, están llamados a reaccionar para que no se siga eligiendo más de lo mismo en el concejo municipal de Armenia. Un buen alcalde con malos concejales se transforma, se vuelve o víctima de ellos en perjuicio del municipio, o en aliado o amanuense de la indecencia y para perjuicio del municipio y de todos sus habitantes.

Con la desventura que proporcionan los malos concejales no se puede afianzar en el municipio una política sólida para la transformación local y al contrario, con personajes de malas mañas, baja conducta, poca educación, nada de saber y cargados de vicios, la poca solidez que pueda tener la ciudad, se derrumba. Aquí hay que buscar sin tregua políticas para el desarrollo humano sostenible.

Armenia no puede aceptar que al concejo local vayan a ocupar curules personajes que le ponen precio a los proyectos de acuerdo que presenta el gobierno y que no nos vengan a decir que no ha pasado, porque entuertos de estos, han sido auspiciados por inescrupulosos que le han hecho perder confianza al concejo municipal. De modo pues que si bien hay que dar la batalla democrática, para que el municipio de Armenia no vuelva a equivocarse en la elección de alcalde, no puede ser menos la campaña cívica y social por el restablecimiento del orden moral en el concejo municipal.

Hoy en numerosos pueblos de Colombia existen concejales que se creen más de lo que realmente son y que hacen menos o nada, pese a las obligaciones que contraen con los electores municipales. La Constitución Política del país dice refiriéndose a la función pública que “no habrá empleo público que no tenga funciones detalladas en la ley”. No es sino ver lo que ocurre en un sinnúmero de municipios colombianos, en los que los alcaldes se ven obligados a jugarle a las nóminas paralelas para pagar favores a los concejales, especialmente cuando aprueban acuerdos.

Colombia tiene que aprender para transformar al país de cara al porvenir, cuidándose de elegir indeseables en los concejos municipales.