22 de abril de 2021
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El Procurador y las justas proporciones

4 de junio de 2011

Recordando algún aforismo dice el Dr. Ordoñez que “la corrupción de ayer era preferible a la de hoy, porque antes solamente robaban los ladrones”. Bien entendido, esto lo que significa es que no todos quienes cometen delitos (y toca cambiar la palabra ladrones) lo hacen en beneficio propio o conscientes de violar la ley.

Es el caso de quienes han usado actos ilegales para desarrollar las políticas de gobierno, como la mayoría de quienes hoy son el tema de escándalos. Ejemplo son buena parte del caso de las ‘chuzadas’ o del AIS.

También dijo el Procurador que ‘la corrupción se había democratizado y que, parcialmente, era un nuevo mecanismo ilegítimo de participación democrática’.

Haciendo énfasis en que el concepto importante es lo de ‘ilegitimo’, como sinónimo de delictivo, esto se puede entender de diferentes maneras.

Una, la que se refiere más a los procesos electorales destacando que es alrededor de la actividad política que se ha incrementado la corrupción. Otra la que desde hace rato se ha mencionado, y es que para muchos marginados que no encuentran otra forma de ingreso, la delincuencia se ha convertido en una sustitución del empleo; que aún sin llegar a poder calificarse como el robo por subsistencia o necesidad lo ven como una forma del rebusque (esto aplicado a los estratos bajos que sí delinquen en beneficio propio pero no dentro del esquema del dinero rápido y fácil).

Y una tercera que toma importancia en el caso concreto del ‘robo a la salud’ que es la de pensar que no es un acto ilegal porque es parte del esquema montado; la plata que va del Fosyga a las EPS es un cobro indebido al Estado pero no sale del sistema de salud. El principio de la competencia y el ánimo de crecer (unido al mal diseño del sistema) hace que la tendencia empresarial sea a buscar la mayor cantidad de recursos para poder ser un actor grande del sector, no necesariamente para sacar beneficio personal. Son tantas y tan evidentes las fallas de la ley (no fijar precios, no actualizar el POS, etc.) que se da la paradoja de que los ‘recobros’ son justamente una forma de transferir del Estado a la red unos dineros que le hacen falta y que de otra manera no llegan; es decir, dar apoyo al servicio de salud para que cubra más o mejor a la población (ni defiendo que eso se deba hacer, ni creo que quienes lo han hecho estaban pensando así, pero se debe corregir la idea de que billones y billones que tuvieron ese trámite fueron a parar a bolsillos de los funcionarios de esas entidades)aunque algunos casos algo así sí pudo suceder, debe llevarse eso a sus ‘justas proporciones’-.

Lo que en todo caso se debe enfatizar es que este tipo de delitos o ilegalidades no puede ser comparable ni debería opacar las revelaciones sobre el horror del paramilitarismo (los homicidios calculados ya no son 50.000 sino 120.000, los desaparecidos 172.000, los falsos positivos más de 2.000, en las fosas comunes ya identificados 10.000 y 12.000 sin identificar), los vínculos con la parapolítica, y las políticas que llevaron a esto.