18 de abril de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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Cementerios, focos de contaminación

16 de junio de 2011
16 de junio de 2011

El manejo de floreros y adornos en estos campos de paz es también un riesgo para los visitantes, ya que estos recipientes por el agua en descomposición se convierten en criaderos de mosquitos y nidos de cucarachas.

La mayoría de  estos campos de paz, como en el caso de Pereira  están ubicados en zonas urbanas, pues dada  la antigüedad de los mismos han sido absorbidos por la ciudad quedando en el medio de las viviendas, como lo son el San Camilo, el de Cuba y el cementerio Laico que estuvieron antes que el desarrollo urbanístico y ahora se han convertido en un foco de conflictos, ya que se encuentran rodeados de población y no se da una buena convivencia.

La comunidad de Pereira se queja frente a esta situación, pues aseguran sentirse perjudicados ya que estos lugares no cumplen los requerimientos en sanidad y salubridad según denuncias que han llegado a este medio de comunicación.

Por esta razón nos pusimos en la tarea de preguntar en la Secretaría de Salud Departamental cuál es la situación actual y la reglamentación para los cementerios en el departamento.

Es así como Diego Alejandro Rincón Hurtado, coordinador del programa de agua potable y establecimientos especiales y residuos peligrosos de esta cartera, dijo que “la situación actual de los cementerios tiene unas consideraciones específicas, en Colombia no hubo por muchos años normatividad en este aspecto, hasta el año 2000 cuando estos lugares se abordaron como generadores de residuos peligrosos resultantes de las exhumaciones y de los procesos en las morgues”.

Residuos
La generación de residuos peligrosos depende del tipo de enterramiento, ya sea en bóvedas aéreas o en tierra ya que en estas últimas la teoría dice que hay dos elementos básicos contaminantes y de alto riesgo que son cadaverina y putrecina que son las resultantes de la descomposición bioquímica y biológica del cuerpo.

Además en la medida que haya una capa superficial de agua debajo del terreno, estos residuos pueden pasar y contaminarla, lo cual no se genera en las aéreas ya que la concentración de vapores limita que puedan llegar al suelo.

En cuanto este aspecto Rincón Hurtado dijo que “las tumbas en tierra han ido desapareciendo y poco a poco las aéreas son más fuertes”.

La exhumación es uno de los procesos que mayor contaminación produce a causa de los residuos por la vestimenta del cadáver, los accesorios adicionales, el aserrín y el plástico que funcionan como absorbentes de los fluidos que puedan salir de la tumba, esto al lado de la lápida constituyen un alto riesgo.

En cuanto a esto la nueva reglamentación afirma que es necesario que los sepultureros tengan afiliación a seguridad social, elementos de protección personal, las vacunas al día y evitar la asistencia de tantas personas a estos procedimientos.

A causa de todas estas acciones que se desarrollan en los cementerios las cuales producen tanta contaminación, la comunidad está disgustada ya que no toleran más las plagas que se pasan para las viviendas por la falta de mantenimiento de estos sitios.

En este sentido Rincón Hurtado dijo que “no solo son las plagas de los cementerios, en muchas ocasiones las personas no colaboran y toman las paredes de estos lugares  y los linderos como depósitos de basuras o escombreras, es el caso de Cuba donde estamos haciendo un seguimiento especial”.

Desde la  Secretaría de Salud de la Gobernación aseguraron que están haciendo unas rondas muy fuertes a partir de la nueva norma para brindar asesoría y asistencia técnica a estos lugares que en este momento se encuentran en su mayoría en planes de mejoramiento.

A futuro el plan en Risaralda es que los cementerios busquen unas zonas más alejadas para ser trasladados, como es la vía Armenia en Pereira y dejar los actuales que están en la zona urbana como lugares para osarios y cenizarios.

Finalmente Rincón Hurtado dijo que “el problema es de ordenamiento del suelo, ahora hay una nueva dimensión frente a los cementerios como generadores de residuos peligrosos, es un asunto que va más allá de la cultura y la religión”.