28 de febrero de 2021
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Si los residentes en Bogotà fueran pragmáticos, no elegirían a…

17 de mayo de 2011

En casi todas las “marchas” que se programan en una ciudad cualquiera para celebrar una efemérides o sentar una voz de protesta se garantiza siempre, de buena fe, su desarrollo pacífico, lo que implica la no alteración del orden público, pero siempre se infiltran en estas unos anarquistas de profesión que con sus aspavientos y violencia delincuencial cambian radicalmente el objetivo o finalidad de la caminata, quedando convertida en un saqueo o expoliación callejero.

Similar situación a la anterior, se ha dado en los nuevos Partidos o Movimientos políticos que afloraron ante las crisis pasajeras de los Partidos tradicionales y, sin lugar a dudas, aquellos presentaron a la opinión pública unos idearios y plataformas políticas como alternativa de poder envidiables y, por supuesto, realizables, que transportaron a màs de uno a lontananza y  vislumbraron la luz de la esperanza, hasta que llegaron y se infiltraron los que sabemos y antepusieron sus intereses, sembrando el caos e irrigando corrupción hasta por ósmosis, dando al traste con todo el ideario.

No soy adepto del Partido Verde, pero he sido un observador y analítico atento de sus propuestas, me llama la atención en su manera que se presenta como una alternativa a la política tradicional y su nuevo estilo renovador para hacer y ejercer la política en Colombia, sustentada sobre el mutuo respeto en la deliberación, argumentación y disenso prevaleciendo sus principios y acciones.

Para nadie es un secreto que Antanas Mockus es una persona de una probada y reconocida honestidad con unos valores éticos y morales bien cimentados, lo que permite comprender su incomodidad por la súbita e incomprensible adhesión del Partido de ‘la U’ a la candidatura de Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotà por el Partido Verde, y del cual es codirector y cabeza visible junto al Candidato y a Lucho Garzòn.

Es ininteligible esta adhesión por tres razones de peso: primera: ¿Si el Partido de la U., se considera la fuerza política màs importante por qué no lanzan un Candidato de esa agrupación política a la Alcaldía de Bogotà, consolidando asì su cauda electoral?,  segunda: ¿Cómo se explica esta simbiosis entre dos Partidos que tienen idearios y plataforma política tan diametralmente opuestas?, tercera: ¿Qué hay detrás de esta encrucijada para renunciar gratuitamente el Partido de ‘la U’ a tener Alcalde propio? ¡Claro, Mockus tiene toda la razón!. Por eso ha sido enfático con sus principios: la vida es sagrada, los recursos públicos son sagrados y no todo vale, rechazando de plano el apoyo de personajes que violan dichos principios y que están involucrados en escándalos de corrupción, de clientelismo y en delitos de lesa humanidad.

Si Mockus, en la pasada campaña presidencial sostuvo que “había que construir sobre lo construido” (palabras burlescas de Enrique Peñalosa), es seguro que la referencia era sobre la premisa de que lo que estaba consumado, era irreversible y que, por supuesto, la construcción tendría que seguir adelante con unos ajustes y reformas estructurales urgentes, a fin de evitar su derrumbamiento. En ningún momento recuerdo haber leído que hubiese impartido absoluciones a adhesiones sospechosas.

El respaldo intempestivo y mañoso del vocero y amo absoluto del Partido de la U. y, además, dueño de la totalidad del Ubèrrimo, es altamente nocivo por ser un gran contaminante no degradable  para el Partido Verde, lo que arroja por la borda todas sus propuestas como alternativa de poder y de esperanza. Esta adhesión es de utilidad negativa y su valor es penoso.

Si los residentes en Bogotà son “pragmáticos”, jamás permitirán la llegada a la Alcaldía de Peñalosa en la sombra fantasmagórica de Álvaro Uribe Vélez.

Manizales, Mayo 17 de 2011.