25 de febrero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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Siete Palabras, mensaje de vida

16 de abril de 2011

Destacados filósofos, sociólogos y humanistas, han procurado interpretar su significado de doctrina y de grandeza hasta colocarlas como verdadera fuente de sabiduría. Sin embargo, continuamos desconociendo su dimensión espiritual y mensaje de profundidad de cada una de ellas. En verdad, que, son un mensaje de vida, dignas de ponerlas en práctica en nuestro diario convivir. Cada una, nos lleva a sacar conclusiones de lo que debe ser nuestro comportamiento y convivencia en comunidad. Desde el punto de vista laico y de lo que deben ser los postulados de una Comunidad en proceso de desarrollo, me permito muy a mi manera, conceptuar sobre esta máxima expresión de fe y de verdad:

1º- Padre perdónalos porque no saben lo que hacen: La misma comunidad que lo aclamó y lo aplaudió, fue la que lo condenó a morir crucificado. Es el mensaje del perdón tan profundo y tan verdadero, que nos da las pautas para construir una sociedad sin odios y sin rencores. Pero, sobre dos pilares fundamentales: Principios y valores. Los sembradores de odios y rencores son almácigos constantes y permanentes de las desgracias sociales de los pueblos, que infortunadamente están en constante ebullición,  los resultados saltan a la vista, por la descomposición social en que vivimos.

2º- En verdad te digo que Hoy Estarás conmigo en el Paraíso: Traída a la práctica, es el mensaje que debemos dar al delincuente arrepentido que quiere reintegrarse a la sociedad, que no obstante haberle causado daños, quiere reencontrase con sus familiares y amigos, con el fin de empezar una vida nueva. No tenderles la mano es sembrar el odio y el egoísmo que finalmente los puede llevar a la  reincidencia. No existe mayor frustración para el ex delincuente, cuando los parámetros sociales se estrellan contra la conciencia del ser humano, que está en proceso de reivindicación.

3º- Mujer ahí tienes a tu hijo, hijo he ahí a tu madre: Es el mensaje del reconocimiento a la grandeza de la mujer como madre y como esposa. La dignidad de la mujer está representada en la pasión y muerte de Cristo, en ella, está  la esencia de vida y el milagro de la maternidad. La mujer es el eje, el principio y fin de género humano. Sin su presencia, la humanidad no existiría ni tendría razón de ser.

4º- Padre porqué me has desamparado: Es la manifestación de la justicia social, frente a las personas que por alguna circunstancia de la vida han caído en desgracia. Nos referimos a quienes se encuentran padeciendo el inhumano flagelo del secuestro; quienes están injustamente en prisión, o de un momento a otro han perdido todos sus bienes de fortuna. Los desplazados por las hordas criminales y la ola invernal, que actualmente nos golpea tan inclementemente, son el fiel reflejo de este clamor.

5º- Tengo sed: La sed manifestada por el Maestro desde el madero de la cruz, es la máxima expresión a la verdad y a  la justicia. Es la responsabilidad que todo ser humano  investido de autoridad debe proyectar sus buenos actos frente a la sociedad, aplicándolos desde el lugar donde se encuentra laborando. Es un mensaje muy especial para los gobernantes que no cumplen con su deber y mantienen a sus gobernados, con sed de justicia. El cáncer de la corrupción que nos devora y acaba con nuestro País, es una clara demostración de este clamor.

6º- Todo está consumado: Es la manifestación del deber cumplido, con satisfacción y sin egoísmos. Todo ser humano tiene una misión que cumplir en este mundo. Esa labor la debemos desarrollar de acuerdo a los dictados de nuestra propia conciencia, sin dejarnos conducir por los caminos del mal, que empiezan con los egoísmos, las envidias y las traiciones. Finalmente nos conducen por los despeñaderos de la perdición y del caos social sino las corregimos a tiempo.

7º- Padre en tus manos encomiendo mi espíritu: El ser humano desde que nace hasta que muere, empieza un largo peregrinar por su vida. Sus acciones son buenas o malas de acuerdo a su modo de ser y de obrar; a los principios y valores inculcados desde su adolescencia en su propio hogar y los establecimientos de enseñanza. Solamente al final de nuestra existencia, cuando empezamos a recorrer el túnel que nos llevará al destino final, pasará por nuestra mente toda la película de lo que fue el buen o mal obrar de nuestra vida. Es cuando podemos decir que hemos regresado a nuestro padre, con el mensaje de satisfacción del deber cumplido, o con el cúmulo de nuestra propia desgracia producto de las malas acciones ejercidas en vida.

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