19 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Vibra, policivo, atencional, demanda, manejar

16 de marzo de 2011
16 de marzo de 2011

Alfonso Carvajal, columnista del diario bogotano, llegó la semana pasada al pabellón de infectados de la subjuntivitis. El espécimen positivo fue el siguiente: “Los literatos parecieran moverse más mediáticamente que por sus propios libros”. El internista de turno le recetó el análisis gramatical de su frase y de esta otra: “Parecería (o, mejor, “parece”) que los literatos se mueven mejor en los medios que en sus propios libros”. Y le explicó, con la paciencia bíblica con la que ya lo había hecho con otros pacientes, la enorme diferencia que hay entre los modos subjuntivo e indicativo de los verbos. Le aconsejó también, no obstante no ser ése su campo, que, como escritor culto, obviara los vocablos exclusivos de la jerga juvenil. Así redactó el veterano escritor: “Los primeros capítulos (de El Sueño del Celta, de Vargas Llosa) son poderosamente sugestivos, la narración tiene vibra, y de una vez nos sumerge en una historia que promete ser fascinante”. ‘Vibra’, castizamente, es la tercera persona de singular del presente de indicativo del verbo ‘vibrar’, o, también, el imperativo de segunda persona, singular. No es un sustantivo, pero, como tal, se puede utilizar en un escrito costumbrista o folclórico, porque los muchachos de todas las épocas han  inventado palabras para todas sus actividades, y ésa es una de ellas. Pero es inapropiada en un escrito culto, valga este adjetivo sin menospreciar el estilo costumbrista, que puede ser cultísimo, como el de don Rafael Arango Villegas. En fin, el lector entiende. Y es que, además, el castellano tiene los vocablos precisos para expresar lo que nuestros jóvenes manifiestan con su ‘vibra’, por ejemplo, ‘energía, vitalidad, pujanza, intensidad, brío, nervio, fibra’. Como siempre digo, el que más se acomode a la idea que el autor quiere expresar. Así sea. ***

La revista EJE XXI, del Eje Cafetero, editada en Manizales, dejó de circular en papel, pero fue reemplazada por su Portal www.eje21.com.co. Es, con la venia del señor Director de LA PATRIA, una excelente fuente de información para quienes no quieren saber nada de la tradicional e irreemplazable prensa escrita. En su edición del 26 de febrero, leí lo siguiente: “Asegurado en Pereira patrullero policivo por enviar cocaína en encomienda”. El adjetivo ‘policivo’ no es castizo, a pesar de su uso extendido y de su aparente legítima formación (de la raíz de ‘policía’ y de la desinencia ‘-ivo-a’). Hay quienes califican de ‘policivo’ a un gobierno represivo. Y hasta bien suena, ¡para qué! Pero en la oración del Portal mencionado es, desde cualquier punto de vista, inapropiado, porque lo que quiere decir es que se trata de un patrullero de la policía, idea que se expresa con los adjetivos ‘policial’ o ‘policíaco’. Además, hilando muy delgadito, podría afirmarse que ‘patrullero policial’ es un pleonasmo, puesto que por estos lares y algunos del vecindario se les dice ‘patrulleros’ a los policías que van en un ‘patrullero’, vale decir, en uno de “los vehículos que usa la Policía para la vigilancia pública”. Cosas del idioma y sus regionalismos, don Evelio. ***

Lo dicho del anterior se puede afirmar del adjetivo ‘atencional’, que circula y circula y circula, pero no es castizo. Esto escribió el redactor de Revista: “…niños con déficit atencional” (LA PATRIA, III-2-11). No se encuentra en los léxicos, pero, como los adjetivos ‘intencional’ y ‘emocional’, ‘atencional’ está bien construido, porque al sustantivo ‘atención’ se le agrega la desinencia ‘-al’, que le da la significación de “perteneciente o relativo a su elemento principal”. Razón por la cual, en los planteles educativos y en los textos de sicología de la edad evolutiva se habla mucho del ‘déficit atencional’ para no decirles a los “alumnos faltos de atención o desatentos”, indiscriminadamente como antes, ‘perezosos, desaplicados y maquetas’. ***

“La demanda por las tarjetas fue superior a los cálculos…”, así redactó el editorialista de nuestro periódico el penúltimo día de febrero de 2011. La preposición ‘por’ tiene muchas funciones, pero no las de la preposición ‘de’. En este caso, por ejemplo, no puede expresar el objeto de la ‘demanda’ (genitivo objetivo), función exclusiva de ‘de’, así: “la demanda de las tarjetas…”. Lo que se aprecia mejor con el siguiente ejemplo, en el cual se habla de una ‘demanda jurídica’: “El ex presidente Uribe entabló una demanda por injuria y calumnia en contra de un conocido personaje”. En esta oración, la preposición ‘por’ está bien empleada, porque expresa la razón o el motivo de la demanda. En la glosada, en cambio, ‘por’ la anglicaniza, porque en inglés sí se usa la preposición ‘for’, que en ella hay que traducir por ‘de’. Es un anglicismo parecido al que se configura en “esperar por”. ***

Frases de la semana: 1a.) “…las notas fueron muy altas para el grado de corrupción que se maneja en la administración” (María Elsy Naranjo Valencia, Correo Abierto, III-2-11). ¡Este manejo abusivo  del verbo manejar se volvió inmanejable! 2a.) “En la columna del 13 de enero el doctor Montoya Ocampo escribió con b larga la SABIA de las plantas” (Línea Directa, III-4-11). ¡De malas, este Don Cecilio!