13 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Notas de andar y ver

24 de marzo de 2011
24 de marzo de 2011

Otra cosa es la seguridad en esa carretera: un vehículo-bomba, circulando sin las debidas precauciones, arroja serios peligros a los carros que van detrás sin la advertencia de la Policía Vial a los demás sobre la clase de mercancía peligrosa que transporta. Algún tipo de control debe hacerse en los retenes ahora que los accidentes imprevistos, como en Japón, están de moda.

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Nunca en la historia del Quindío había quedado tan averiada la reputación de la clase política como en los momentos actuales. Quienes, como el profeta Job, habitamos por corto tiempo en la barriga de la ballena política, nos sorprende la clase de maniobras que todavía se hacen para corresponder favores, mantener el poder y enriquecerse.
He escuchado en otras ciudades que la famosa frase de que “haga aunque robe” tiene los derechos reservados para Armenia, y es representativa de los muchos ciudadanos inexpertos que votan a sabiendas de que el asalto a los fondos públicos se puede consumar sin escarmiento. Por fortuna, la justicia cojea pero llega.

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Por desgracia, no hay todavía señales de cambio. Si contratamos con una firma especializada en buscar personas, y le pagáramos para que nos escogiera los mejores candidatos por meritocracia, daríamos un golpe de opinión nacional. Pero me temo que la firma cazatalentos se tendría que ir con el rabo entre las piernas por la escasez de postulantes y los que no quieren contagiarse con las pesadillas de la política.

Hace años los bogotanos tenían una forma de protesta en las elecciones donde se presentaban los mismos con las mismas: votaban por el profesor Goyeneche, un loquito ingenioso cuya campaña consistía en prometer que la vialidad del país se mejoraría pavimentando el río Magdalena. Hace tiempo, los brasileños votaron caudalosamente por un hipopótamo en protesta por la elección de Janio Quadros. Nunca supieron qué hacer con el exceso de votos que sacó el pobre animal, pero las visitas al zoológico se quintuplicaron para verle la cara al nuevo ganador que no podía hablar. Para allá vamos.

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La conciencia ecológica ya no tiene reversa en Colombia: lo ocurrido con el debate de Santurbán es un buen presagio de que la calidad de vida de los hombres se encuentra muy por encima de los buscadores de oro, y que la “extracción verde” (sin cianuro), a pesar de sus bondades, todavía es un cuento sin digerir.
Vendrá, desde luego, la presión por la “confianza inversionista” por parte de aquellos que se han negado rotundamente a regalarnos el TLC. Pero los imperios también tienen sus límites en la conciencia ciudadana: preguntémosle a Gadafi.

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¿Quién no sentirá un verdadero deleite de oír en persona a Alfredo Molano discutir con Daniel Samper las diferencias entre literatura y periodismo? Pero podrá hacerlo en el Cuarto Encuentro de Escritores que se realizará en Calarcá ahora en agosto, con extensión a todo el occidente colombiano. Espere la programación.

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Frase del día. “Vive de tal

Crónica del Quindío