6 de agosto de 2020
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Una medida «mandada a recoger»

26 de febrero de 2011
26 de febrero de 2011

Hace 12 años cuando el alcalde Enrique Peñaloza decretó lo del Día sin Carro en Bogotá, un comentarista radial si mal no recuerdo, se deshacía en elogios de esta práctica y mucha gente ponía el ejemplo de algunos países nórdicos donde la jornada era un éxito para la descontaminación atmosférica y la limpieza del aire de las ciudades.

Qué bonito se escuchaba aquello, pero los defensores e impulsores de la idea en Bogotá pensaron en la solución inmediata de un problema de contaminación ambiental, pero nunca se hizo a proyección, es decir que hoy 12 años después, me da la sensación que es una medida ridícula y poco funcional, cuando no existe una oferta de transporte público adecuado y suficiente para suplir el uso del automóvil en esta capital.

Las autoridades de turno en el Distrito Capital al final de la jornada declararon su “satisfacción” por los resultados, mientras que sectores del comercio y la producción denunciaron los perjuicios que causa esta inmovilidad vehicular por ley, que traen consigo una ostensible caída en las ventas de combustibles y la parálisis por falta de ingresos durante ese día para los negocios de monta-llantas, almacenes de repuestos, lavaderos de autos y muchísimos comercios a los que acuden sus clientes en vehículos particulares.

La mayoría de las estaciones de venta de combustibles, Servitecas, lavaderos, etc dieron “descanso” a sus trabajadores, porque la inactividad del sector no ameritaba la presencia de ellos en su puestos de labor. Obviamente “descansos” no remunerados.

Dicho en otras palabras, lo importante era que se cumpliera con la ley así fuera horadando los intereses de pequeños comerciantes y trabajadores, que ganan el sustento diario con el producto de su labor.

Pero retomando el tema del transporte de personas en el Dia sin Carro, las autoridades distritales creen con gran convencimiento que el sistema de Transmilenio llena todas las expectativas y resulta que aunque es muy eficiente, no cubre toda la ciudad ni la necesidad de los usuarios. Así existan rutas alimentadoras del servicio, se debe apelar a los antiguos buses urbanos.

Los buses urbanos, la gran mayoría de modelos muy viejos se convirtieron en chimeneas rodantes que dejan tras de sí una estela de espeso humo negro, producto de la combustión del diesel, dando la impresión que para este tipo de vehículos no existen controles en la emisión de gases contaminantes por parte de las autoridades del Distrito.

Resulta increíble ver el transcurrir por diferentes vías de Bogotá, busetas DODGE del tipo P-300 que salieron al mercado automotor en los años 70. Así sus máquinas sean repotenciadas y sus sistemas actualizados, no se compadece que después de 40 años de uso, sigan prestando un servicio público. Las carrocerías también se desgastan.

LOS EXENTOS

Por obvias razones, muchos vehículos estaban exentos de cumplir con la norma del Día sin Carro. Entre los exentos estaban los vehículos de emergencia, servicios públicos, taxis, transportadores de valores, carrozas fúnebres, carros diplomáticos, vehículos para trasporte de alimentos y carros blindados entre otros.

Pues bien, muchos conductores para burlar la norma le pusieron ese día a sus autos particulares, calcomanías alusivas a empresas transportadoras de alimentos o de servicios y fabricaron sus propios emblemas para evitar que fueran detenidos por la Policía.

Norma similar siguieron algunos propietarios de camionetas del tipo 4×4 que le pusieron una película oscura a los vidrios de sus carros, simulando ser autos blindados para evitar que fueran detenidos por la policía en el Día sin Carro. Cosa distinta hubiera sido si se tiene a mano por parte de las autoridades un listado de los automotores blindados y autorizados por el gobierno para este tipo de protección.

En Bogotá hay muchos carros blindados, pero no tantos como se vieron ese día. Con golpear suavemente sus vidrios o sus costados, es fácil detectar si el carro fue disfrazado para la ocasión.

Razón tuvo el congresista Germán Navas Talero que en declaraciones a la televisión dijo que “el Dia sin Carro es una medida estúpida y sin vigencia”.

Eric Britton un estadounidense residenciado en París, considerado como autor de la idea lanzada en Toledo ( España) en 1994, dijo respecto del Dia Sin Carro en Bogotá, que "Es normal que no haya ahora tanto activismo como antes, pero cada año debe haber nuevas ideas para revivir el entusiasmo. Es necesario que exista más imaginación en este tipo de jornadas".

Así las cosas, si el gobierno es incapaz de controlar el cumplimiento de su propia norma, lo mejor sería abolir de una vez por todas la famosa restricción del Dia sin Carro y buscar la limpieza del aire que respiramos recayendo sobre los contaminadores industriales y el parque automotor de servicio público ya obsoleto.

Ojalá otras ciudades que ejercen esta práctica, no caigan en los mismos errores que solo llevan a un descalabro.