3 de agosto de 2020
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Un traidor a su clase

26 de febrero de 2011
26 de febrero de 2011

El haber llegado a la gobernación del Valle Angelino Garzón y hacer buenas “migas” con el entonces presidente Uribe, lo fue distanciando poco a poco de sus antiguos “compañeros de clase”, es decir, la obrera, en la medida que éstos lo consideraban un verdadero acomodado y un vehículo de la clase hegemónica para el desarrollo de su política de opresión a la clase trabajadora.
Pero confieso que me equivoqué, pues la “traición” de la cual hablaba el titular de “El País”, de España no se refería a nuestro vicepresidente sino al mismísimo presidente Juan Manuel Santos. Total, según eso, tenemos no uno sino dos traidores, pero no a la patria, sino a su clase.
Y en lo que se refiere a la “traición” que Juan Manuel ha hecho a su “Clase”, teniendo en cuenta que es un hijo de la más alta alcurnia bogotana, con expresidentes en la familia y dueños de uno de los principales medios informativos del país, se ha propuesto realizar una verdadera “revolución” agraria que consiste en regresar las tierras que en tiempos pasados fueron usurpadas a los campesinos por las fuerzas oscuras del narcotráfico disfrazado de Auto Defensas, a sus verdaderos dueños. Desde esta perspectiva, no hay nada novedoso en el asunto, como tampoco en la famosa “locomotora” de la minería, en donde, como lo han denunciado diferentes ONGs, se va a producir una verdadera catástrofe de tipo ambiental, como la que está ocurriendo en Cajamarca, en Marmato, en Murindó, en el Dagua, en el Bajo Cauca, debido al trabajo de retroexcavadoras que convierten la capa vegetal en verdaderos desiertos que nada tienen que envidiar a los guajiros. Cosa curiosa: las “locomotoras” de la cuales habla el presidente Juan Manuel, no sabemos por dónde van a transitar, porque las redes ferroviarias simplemente no existen en el país.
Pero como se hace un retrato presidencial, mostrando un hombre que ha hecho un fuerte viraje hacia la “izquierda”, bien se podría decir que el gobierno de Uribe fue tan conservador o de extrema derecha, que el liberalismo de  “centro” es mirado como un viraje hacia la “izquierda”.
Termina el artículo diciendo que pareciera que el presidente tiene una grado de aceptación muy elevado, y eso es cierto, por las mismas razones expuestas anteriormente. Pero podría agregar algo: habría que averiguar el paradero de la doctora Nohemí Sanín para preguntarle qué opina de la popularidad del doctor Juan Manuel Santos, porque ella siempre ha sostenido que no es más que un lobo con piel de oveja.