18 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La absurda falta de fe en los creadores de la ciudad

5 de enero de 2011
5 de enero de 2011

Y es verdad, esto es apenas uno de los tantos privilegios que goza Pereira, entre los que se cuentan autopistas, trazados de desarrollo nacional, cercanía a puertos, ubicación privilegiada, en fin, un sin número de oportunidades que saltan a la vista pero que aún no han sido tomadas en serio para crear un verdadero plan estratégico de desarrollo económico de nuestra región.

En cambio, ostentamos altos índices de desempleo u ofertamos empleos informales, encarecemos a la ciudad, las universidades e instituciones educativas se hacen cada vez más inalcanzables para el joven, y poco hacemos por potenciar la creatividad en nuestra región, pues existe una absurda falta de fe en los creadores de nuestra ciudad.
Esto se evidencia ante los pocos programas de apoyo que se dan a inventores, artistas, empresarios creativos. En la práctica se notan poco los esfuerzos por incentivar la creatividad, tanto en escuelas, universidades, empresas o estado. En una ciudad con tanta potencialidad es necesario permitir que las mentes ingeniosas que pululan en estos escenarios procuren romper ciertos paradigmas. No todo puede ser comida, trago, ropa o servicio al cliente. Debemos ver el futuro y brindarle oportunidades a los creativos.
Es indignante, por ejemplo, que más de un artista talentoso deba conformarse con ser licenciado, terminar como profesor de una escuela, ganar menos de un millón mensual, y para más señas intentar salvar a la comunidad a la que le sirve del desastre con apenas unas cuantas herramientas, en vez de estar produciendo algo en medio de este “paraíso de oportunidades”. No quiero decir con esto que ser profesor (a) sea denigrante, la considero, como licenciado que soy, una de las carreras más bellas y mal pagas,  pero sé de uno u otro artista frustrado que lo que desea es encontrar opciones diferentes para su saber, igual ocurre con estudiantes de ciertas ingenierías que intentan crear inventos que propendan por el desarrollo tecnológico y que deben trabajar con las uñas, para finalmente terminar al servicio de almacenes nacionales de cadena y sus inventos archivados. ¿Acaso no podemos ser un Silicon Valley o algo así?
Los políticos han creado una ciudad en la que los únicos que encuentran opciones de desarrollo son ellos mismos. No es justo que el creativo termine desplazado de las oportunidades. Imagínense una región en la que los inventores inventen, los artistas creen, los empresarios no sean “micro – comerciantes” sino talentosos emprendedores capaces de redireccionar el destino fatal al que nos estamos desbocando por la pura y física falta de visión. El panorama es penoso: Pocas materias en los centros educativos hablan de creatividad. Pocos inventos regionales salen a la luz pública. No hay incentivos. Las escuelas no salen de la maqueta de cartulina. Existen miles de estudiantes que no encuentran otro camino que no sea irse al ejército o a la policía. A los estudiantes de las licenciaturas como arte o literatura no se les permite como tesis una obra. ¿Por qué? Y para colmo de males, los artistas están viendo como única salida para su crecimiento personal, lanzarse a la política, ser concejales o estar al servicio de alguno de ellos. El destino no podría ser peor, pues ser creativo ya no es opción en una ciudad que ahoga el talento en aras de un mercado laboral pobre.
Debemos construir una ciudad posible, y el creador es esencial en éste proyecto, puede hacer cosas con calidad.La Tarde.