14 de abril de 2021
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El diablo no es como lo pintan

11 de enero de 2011
11 de enero de 2011

carnavales

El equívoco, desde mi punto de vista, surge, cuando el antropólogo Luis Guillermo Vasco afirma que los habitantes de San Lorenzo pertenecen a la etnia Embera-chamí e incluso se da comienzo al estudio de la lengua chamí por parte de los indígenas de San Lorenzo. Los documentos históricos nos hablan de unos indígenas de origen “armado”, es decir, habitantes de las orillas del río Arma o “sonsones” que fueron llevados a San Lorenzo en el año de 1626 a ese sitio por orden del Oidor Lesmes de Espinosa y Saravia.

En gran medida este fenómeno se ha debido a la presión continua que estos pobladores de San Lorenzo han recibido por parte del gobierno departamental para que se declaren campesinos, pues en la medida que han perdido su lengua ancestral, no se les considera indígenas. Entonces surge la idea de apropiar la lengua Chamí y auto-reconocerse como Emberas. Les decía que una gran cantidad de provincias de Bélgica hablaban el idioma “Wallonn” y dentro de los procesos de unificación, se les impuso el idioma francés, sin que ello quiera decir que no se sigan reconociendo como belgas y no como franceses. Sería lo mismo decir que quienes hablamos español somos españoles.

La segunda observación tiene que ver con el origen del carnaval y la figura del Diablo. El concepto del Diablo que se construye en Riosucio tiene una raíz indígena en la medida que los indígenas, tanto Ansermas como Emberas, consideran que hay una fuerza que se opone al principio creador, que de ninguna manera se puede catalogar como maléfica o destructora. En el caso de los Embera, Tutriaka es el dios del mundo de “abajo”, que se enfrenta a Karagaví, el dios creador, pero Tutriaka tiene la ventaja de ser increado, eterno y por lo mismo, más fuerte que el mismo Karagabí.

Pero los misioneros, haciendo un ajuste en el sentido de hacer coincidir la cosmovisión cristiana con la de los Emberas, bautizó a Tutriaka como el principio del mal, sin que ello se ajuste al concepto Embera. Si a este elemento le añadimos el ingrediente afro representado por las comunidades negras ubicadas en el caserío de Guamal, entonces aparece el concepto de “carnaval”, como aquel espacio en donde se regresa a un tiempo primordial en el cual no había jerarquías, no había diferencias, no había normas. En resumen, el diablo lo ponen los indígenas, el concepto de carnaval lo aportan los afrodescendientes de Guamal y la fecha de los Reyes Magos la imponen los pobladores españoles que vivían  en el caserío de Quiebralomo.

Desde luego que la lucha entre Quiebralomo y el resguardo indígena de La Montaña se produjo desde el mimo momento en que se instalaron en parte de su territorio, los españoles. Quiebralomo era el mero caserío, mientras que los demás resguardos de La Montaña y Cañamomo eran los legítimos dueños del resto de las tierras, que pretendían usurpar  los españoles establecidos en Quiebralomo.

La región de La Montaña estaba ocupada por los Turzagas y lo que hoy corresponde al antiguo Bonafont, los Pirsas. Por ningún lado se habla de los Embera, quienes ocupaban los terrenos ubicados el lado occidental de La Montaña, en lo que hoy corresponde al Muncipio de Mistrató, que en Embera significa Río de las Loras.