12 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Generales de cuatro estrellas

25 de diciembre de 2010
25 de diciembre de 2010

Mientras las estrellas brillan en el escudo y las banderas del glorioso equipo de Manizales, junto a su Copa Libertadores de América modelo 2004, y en los hombros y el tachonado pecho del alto mando bogotano que acaba de cumplir 54 años, el Contraplano recoge algunos entretelones de la nueva gesta deportiva del domingo 19 de diciembre, en el Monumental Estadio de Palogrande que la ciudad le debe al actual Ministro de Transporte, Germán Cardona Gutiérrez.

¿Un camerino puede ser un paliativo para las emociones fuertes? Tan pronto el árbitro hizo sonar el pitazo de la finalización del partido, salió disparado para el camerino, en busca de sus padres, el primíparo técnico campeón Juan Carlos Osorio, quien aparentemente no estaba preparado para situaciones consideradas no aptas para cardiacos.

Por ese miedo a la apoteosis y al frenesí que lleva al ser humano hasta el delirio, el adalid de la cuarta estrella para el equipo de la casa decidió no lanzarse a la cancha a abrazar a sus muchachos y corrió, en cambio,  a celebrar privadamente con mamá y papá, en la soledad de los vestidores del abigarrado estadio que era toda una fiesta.

La figura del santarrosano Osorio brilló por su ausencia en las entrevistas en directo para la televisión sobre el nítido triunfo logrado ante el aguerrido onceno tolimense y en la primera parte de la verbena  con mucho papel picado en la que se entregaron la Copa al campeón, los botines a los goleadores de las dos escuadras y las medallas de oro y plata al Caldas y al Tolima, respectivamente. La parcialidad se preguntaba: ¿Humildad o  pánico escénico?

Para el abogado y periodista Jorge Eliécer Castellanos, la moñona de hace ocho días, en los 93 minutos del partido crucial,  fue verdaderamente magistral: 1) Se remontó el marcador adverso, de Ibagué, en el que metió la mano el árbitro Ruíz. 2) Dairo Moreno se jugó el mejor partido del año, aunque no anotó. 3) Se obtuvo el cuarto campeonato para el Once. 4) Se consiguió tiquete para regresar a la que será para nosotros la sexta Copa Libertadores. 5) Ingresó a la galería de técnicos campeones del onceno manizaleño el profesor Osorio, quien comparte nichos y honores con sus homólogos Cuezzo, Montoya y Alvarez. 6) Quedó demostrado que la mejor y más civilizada afición al futbol es la de Caldas. 7) El récord de taquilla, que superó los 982 millones de pesos. 8) El incontrolable sobrecupo que superó con creces el aforo oficial de 36 mil 600 espectadores.     

Porque intuyeron lo que iba a suceder aquella tarde-noche, en el primer coliseo deportivo de la urbe cafetera, llegaron de Bogotá casi todos los integrantes de la famosa escuela de Manizales de comentaristas deportivos: Javier Hernández, Esteban Jaramillo, Ricardo Orrego, Ricardo Henao, Mario César Otálvaro  y César Augusto Londoño.

Fue notoria la ausencia de Carlos Antonio Vélez, quien se privó del formidable partido y de la celebración del triunfo caldista porque permaneció en Bogotá. Su decisión de seguirlo por televisión, desde la capital, fue atribuido por algunos colegas a que el polémico “Candelo” había dicho que Santafé debía obtener, con justicia, el triunfo en la liga nacional, porque sus hinchas estaban esperando desde hace 35 años tal

merecimiento. Lo caldenses le recordaron que el futbol no es de merecimientos, ni de espera, sino más bien de resultados. A la ya  ganada animadversión nacional que se ha ganado este comentarista de RCN, en diferentes regiones se agrega ahora la molestia de sus paisanos  manizaleños. Esta es la más poderosa razón para haberlo marginado de las transmisiones de la Futbolmanía de RCN televisión, atada a la baja audiencia que tuvo su canal en el pasado mundial sudafricano.

En fin: Le salieron tan bien las cosas al fútbol caldense, en la Liga Postobón II, que se “reencauchó” como técnico el manizaleño Fernando Castro, “El Pecoso”, con su vistosa campaña al frente del Deportes Quindío que no estaba en las cuentas de nadie.

La apostilla: A los apelativos que acumula, en el ámbito futbolero, el Once Caldas (Los Sabios, Los Cruzados, Los Albos, Los Merengues, Los Hijos de María  y el Blanco-blanco) habrá que sumarles el de Los Generales por aquello de las cuatro estrellas.