11 de noviembre de 2019
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El carga ladrillos

21 de diciembre de 2010
21 de diciembre de 2010

También es común que tome apuntes en una libreta para llevar registro de las acciones de su equipo y el rival. Pero no es necesario contar tales pormenores, fáciles de descubrir por televisión.

Con 49 años, una cédula que dice que nació en Santa Rosa de Cabal y el pelo cada vez más gris, Osorio ha construido su nombre con detalles pequeños, pero dicientes. Era un adolescente cuando integró una selección Colombia prejuvenil dirigida por Eduardo Julián Retat, hombre que años más tarde se haría cargo de equipos como Unión Magdalena y Millonarios. Osorio llevaba arete, algo novedoso para la época, y recuerda que a un joven samario le llamó la atención el accesorio y le dijo que quería hacerse uno. Se trataba de Carlos “el Pibe” Valderrama. Armado de aguja, alcohol y algodón, Osorio perforó su oreja. Los años pasaron, la vida llevó a ambos por caminos diferentes, pero el arete sigue ahí, como uno de los símbolos del samario junto con su cabellera.

Juan Carlos dejó una carrera como volante de creación en el Pereira y con 21 años se fue a Estados Unidos. Su propia versión del sueño americano consistió en trabajar como obrero de construcción, ser vendedor ambulante y pasar largas horas a la intemperie. Pese a lidiar con ladrillos y no con balones, nunca perdió el norte y ahorró hasta el último centavo para pagarse sus cursos como entrenador de fútbol.

Con 29 años se graduó de educación física en la Southern Connecticut State University. Después se convirtió en el asistente técnico de los Staten Island Vipers, un equipo semiprofesional de Nueva York que jugaba en la A-League, la segunda división del fútbol en ese país.

Ascendió rápido y dos años después estaba en la Major League Soccer, también como asistente, pero de los Metrostars de Nueva York, uno de los equipos animadores del torneo. Pero el naciente fútbol estadounidense parecía poca cosa para sus capacidades, y en 2001 llegó al Manchester City, uno de los clubes con más tradición de la liga inglesa. Allí fue asistente de Kevin Keegan, un jugador histórico que disputó para Inglaterra el mundial de 1982, ganó el torneo más prestigioso de clubes de Europa, la Liga de Campeones,  obtuvo dos veces el balón de Oro como mejor jugador del año en el Viejo Continente y dirigió como entrenador a su país en la Eurocopa de 2000.