20 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Borracho no vale

25 de diciembre de 2010

Puede incomodar, asustar y entristecer a los demás pero casi siempre envilece al borracho, lo despoja de su ser civilizado, alejándolo de códigos o normas y develando, poco o mucho, la bestia que lo habita.

No te inundes de alcohol en estas navidades. No pretendas, si es el caso, ahogar tu sufrimiento, tu despecho o tu soledad en una copa ni darte mucho menos el valor que provoque una tragedia. No vivas, bajo ninguna circunstancia lo que canta Alci Acosta: “Eche mozo más champán, que todo mi dolor bebiendo lo he de ahogar y, si la ven, amigos, díganle que ha sido por su amor que mi vida ya se fue…”.

No creas que perdonarán tu mala conducta o tus groserías navideñas porque “estabas borracho”. Ya nadie cree en semejante hipocresía. Como tampoco en aquella de “ira e intenso dolor”, alegado atenuante de asesinos conyugales del siglo XX. Deja eso apenas para La última copadeOrlando Contreras: “sentí rabia, vergüenza, inmensa ira y con fuerza por el cuello la tomé, estrechando mis manos fuertemente, en la cama yo por muerta la dejé…”.

Estamos, compañero, en el siglo XXI. Controla tu comportamiento, manten dormido tu mister Hyde. Todos sabemos que lo tenemos. Por eso nos educaron en escuelas y universidades: para domesticarlo.

Bueno es beber, pero no hasta caer, coinciden los expertos y nos señalan ciertas pautas para evitar malos ratos y disfrutar reuniones:

-No bebas con el estómago vacío, ni demasiado lleno.

-Acompaña siempre tu bebida con algún alimento sólido, para que la acción del alcohol resulte más lenta.

-No mezcles diferentes bebidas alcohólicas. Esas bombas estallan dentro.

-Toma trago de buena calidad y adquiere tus botellas estampilladas, en sitios autorizados. El licor adulterado es un peligro mortal. No corras riesgos.

-Bebe tranquilo, sin ansiedades ni desesperos, entre pausas amplias.

-La tristeza y la desesperanza, el despecho y la desolación provocan que el alcohol incida de modo negativo en tu metabolismo.

-Nunca bebas solo. La bebida debe ser parte del disfrute social. Comparte ese placer con amigos, acompaña una buena charla y evita las peleas.

-No te deprimas. Brinda siempre por la vida.

Te sugiero, de complemento navideño, un par de mecanismos de defensa frente a ciertos trucos por parte de algunos bares y cantinas, que regalan maní, almendras, pistachos u otros alimentos salados para aumentar la sed de sus clientes y aumentar su consumo de bebidas. O aquellos cantineros que ponen música rápida y a todo volumen: de ese modo la gente no puede hablar y bebe mucho más, a la velocidad de los ritmos musicales.

Ahora que lo sabes casi todo, no te dejes manipular. Y no olvidesque la peor cuenta de cobro es la del “guayabo”. Lo dice un legendario refrán popular: “Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho”.

Lo más “barro” será de todos modos al día siguiente cuando en el mejor de los casos te veas obligado a decir con pena: “Deja que te explique, es que no había comido nada, fue el hielo: algo le pusieron, ¿que besé a quién?, ¿Y este moretón? ¿Y el carro? No puede ser, que cagada…”. El Heraldo.