6 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

No todo está perdido

13 de noviembre de 2010

Lo dice la mujer que en la década de los 80 se internó en las comunas de Medellín para contarles a los lectores de la revista New Yorker cómo era eso del fenómeno del sicariato que se había apoderado de la capital antioqueña y que convirtió a cientos de niños en temibles criminales.

Es la misma persona que nos contó que los únicos que vivían felices en Bogotá en la época de los carros-bomba eran los vidrieros, que se frotaban las manos cada vez que ocurría un atentado terrorista, pues les permitía vender más vidrios y ganar más plata. Ella, al igual que Elena Poniatowska, otra magistral narradora mexicana, nos han mostrado la realidad latinoamericana sin maquillaje y sin ningún pudor.

El periodismo de Guillermoprieto y Poniatowska, así como el del desaparecido Ryszard Kapuscinski, el mejor reportero del mundo, terminará por imponerse ante ese otro que acabó cediendo a las lisonjas del poder o las migajas de los grandes grupos económicos, que domesticaron a quienes estaban llamados a ser sus perros guardianes. Y les ganará la batalla –no tengo dudas– a quienes promueven hoy un periodismo ligero, insípido e incoloro, que creen que leer periódicos y revistas es un oficio en vía de extinción y que hay que quemar las naves ante la arremetida de la tecnología.

La mejor prueba de la vigencia de ese periodismo comprometido con la verdad y con la realidad es el Premio Semana-Petrobrás, que acaba de ganar el cuerpo de redactores de EL HERALDO por su serie “Por el Retorno”, que es sin duda alguna la mejor radiografía de lo que está ocurriendo hoy en la Región Caribe con el regreso de decenas de desarraigados a su terruño. Ahí están para la posteridad las 15 crónicas de nuestros colegas, que prueban que volver es tan duro como partir, sobre todo cuando hay tantos recuerdos y tanto dolor en el alma.

Ahí están las voces, desgarradas y desgarradoras, de aquellos que se fueron huyendo de la barbarie y regresaron huyendo del olvido y la soledad. Son historias humanas en las que los únicos protagonistas son quienes regresan a sus parcelas con el sufrimiento a cuestas y la esperanza de que el mañana será mucho mejor que el ayer, y que la pesadilla que les tocó vivir es cosa del pasado.

En momentos en que en los centros de poder del país los temas de conversación pasan por la última estafa y los más recientes estafadores, en que nadie habla de cosa distinta a la voltereta de quienes se pensaba que eran amigos del Gobierno, reconforta al espíritu encontrarse con historias humanas, bellamente escritas, de humildes campesinos que vuelven a sus casas con la frente en alto, porque no son ellos quienes tienen que rendirles cuentas a las autoridades, ni son ellos quienes tienen pecados mortales de qué arrepentirse.

El Premio Semana-Petrobrás al cuerpo de redactores de EL HERALDO es también el reconocimiento a un compromiso del periódico con la Región y con su gente. Una vez más EL HERALDO demuestra que nada de lo que pase en los Departamentos que integran la Región le es indiferente y que siempre será el abanderado de sus causas y el promotor de sus sueños.

Desde aquí, humildemente, le mando un cálido abrazo de felicitación a Ernesto McCausland, Rosario Borrero, Karina González, José Granados, Iván Bernal, Tomás Bettín, Ánkar Britto, Leonor De la Cruz, Kenji Doku, Martha Guarín, Agustín Iguarán, Alix López, Elvis Martínez, Alexander Morales y Jaime Vides, por ese justo reconocimiento a su extraordinaria labor.

El premio nos ha hecho felices a quienes creemos que no todo está perdido y que aún es posible hacer periodismo desde la orilla de los verdaderos protagonistas de la Historia y no desde los cómodos sillones de quienes creen que se puede hacer periodismo sin neuronas y que una chequera es suficiente para contar buenas historias. Una vez más queda demostrado que por ahí no es la cosa.

P.D: Otro batazo de Rentería. Como si todo lo alcanzado no fuera suficiente, Édgar Rentería, ‘El Súper Niño de Barranquilla’, nos volvió a dar una nueva demostración de su humildad y su generosidad. “La plata que se piensan gastar en mi recibimiento, deberían destinarla para atender a los damnificados del invierno”. No hay nada más que agregar. O.M. El Heraldo.