24 de febrero de 2021
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Mi nuevo mejor vecino

14 de noviembre de 2010

Esta discordia hizo que las exportaciones colombianas pasaran de 2.700 a 760 millones de dólares en el primer semestre de este año, respecto al mismo periodo del 2009, que supone una caída superior al 71%, debido al bloqueo comercial establecido por Venezuela.

Ya se imaginarán la angustia y el desespero que han padecido durante estos trece meses nuestros exportadores, porque nunca previeron que tarde o temprano esta pelea iba a reventar sin importar el daño económico que les ocasionarían a sus empresarios y a sus economías. Es aquí donde uno se pregunta: ¿Por qué Uribe y Chávez al menos no intentaron ser buenos vecinos sin ser buenos amigos? Parece ser que se les olvidó que los deberes y obligaciones constitucionales estaban por encima de su soberbia. Está escrito en la Biblia, Proverbios 11:2, “Después del orgullo viene la humillación, pero la inteligencia está con los humildes”.

El presidente Juan Manuel Santos, con su estilo de gobierno sereno y prudente, pero firme, ha demostrado que vale más un buen arreglo que un mal pleito. Él sabe que es mejor ceder en ocasiones aunque pierda un poco, a desgastarse con un problema sin solución. Celebro que las diferentes comisiones hayan iniciado un trabajo conjunto para encontrarle una salida al 99% de nuestras exportaciones de animales vivos, al 91% de lácteos, al 76% de hortalizas, el 73% de vehículos y el 49% de tejidos de punto, entre otros, que superan los 6.000 millones de dólares anuales.

Como quiera que Colombia presenta una alta dependencia del mercado venezolano por tener una alta concentración en muy pocos productos, que de igual manera no representan un porcentaje importante dentro del total de las compras de Venezuela, se podría estudiar la fórmula de que nos paguen con petróleo, el valor de nuestras exportaciones anuales a través de un convenio entre PDVSA y Ecopetrol, quien a su vez le giraría a cada empresa el valor de su producto y así nos evitamos los constantes problemas de trámites de cartera con la Comisión Administradora de Divisas (Cadivi).

Otro tema de suma importancia sería crear un Fondo de Inversión Fronteriza –FIF– para impulsar programas de infraestructura, educación, salud y proyectos productivos para generar fuentes de ingresos y empleo a los miles de campesinos ubicados en los 915 kilómetros del corredor fronterizo de los estados de Zulia, Táchira y Apure, que colindan con los departamentos colombianos de La Guajira, Cesar, Norte de Santander y Arauca.

Acuérdense que las relaciones se rompieron por la supuesta presencia de grupos armados, cultivos ilícitos y actividades de narcotráfico en este corredor geográfico que se ha caracterizado históricamente por la ausencia del Estado. Son dos los escenarios principales en el Estado Zulia en los que se refleja el conflicto armado en Colombia: la región de La Guajira, habitado por la etnia Wayuu en Colombia y Venezuela, con doble documentación y el libre tránsito de los miembros de la etnia con una larga tradición de comercio y también de contrabando, y la zona de Catatumbo y la Sierra de Perijá, que ha sido objeto de largo conflicto por control territorial, desde Colombia. Adelante, Presidente, aunque yo hubiera preferido escucharle que ahora tiene “un nuevo mejor vecino”.El Heraldo.