5 de julio de 2020
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Yo no vengo a decir un discurso, el nuevo libro de García Márquez

6 de octubre de 2010
6 de octubre de 2010

“Leyendo estos discursos redescubro cómo he ido cambiando y evolucionando como escritor”: Gabo. Foto: Oswaldo Ramírez Después de la aparición de Vivir para contarla (2002), el libro de memorias de Gabriel García Márquez, se dijo que se trataba de su despedida del mundo editorial; hace seis años apareció Memoria de mis putas tristes y en los corrillos literarios se volvió a comentar lo mismo.

Ahora se anuncia que el próximo 29 de octubre se lanzará Yo no vengo a decir un discurso, el nuevo libro del premio Nobel de Literatura, el cual se publicará en España y América Latina.

El volumen se integra con 22 textos reunidos por Gabriel García Márquez para ser publicados por primera vez en este libro, los que fueron escritos para ser leídos por él mismo ante una audiencia, y recorren prácticamente toda su vida, desde el que escribe a los diecisiete  años para despedir a sus compañeros que se graduaban en el Liceo de Zipaquirá, en 1944, hasta el que lee ante las Academias de la Lengua y los reyes de España al cumplir ochenta años, en 2007.

De acuerdo con un comunicado de Editorial Mondadori, la mayoría de los textos son inéditos, los cuales no sólo sintetizan sus obsesiones como escritor (“Cómo comencé a escribir”, “Brindis por la poesía”, “Periodismo: el mejor oficio del mundo” —su polémico discurso sobre la jubilación de la ortografía”, “Botella al mar para el dios de las palabras” o el recuerdo emocionado de amigos como Julio Cortázar o Álvaro Mutis), sino que recogen temas que le han preocupado como ciudadano, como los problemas de su tierra colombiana (“La tierra amada aunque distante”), el peligro de la proliferación nuclear (“El cataclismo de Damocles”), o de desastre ecológico (“Una alianza ecológica de América Latina”) y el futuro de la juventud o la educación en América Latina, entre muchos otros.

Reacio a las entrevistas, aunque siempre se ha considerado un reportero antes que un narrador, Gabriel García Márquez también ha manifestado su rechazo a hablar en público: “¿Qué hago yo encaramado en esta percha de honor, yo que siempre he considerado los discursos como el más terrorífico de los compromisos humanos?”, una frase que deja claro el rechazo a la oratoria que se aprecia ya desde sus primeros textos.

En el documento de la editorial se establece que el mismo colombiano eligió la frase que da título a la obra, Yo no vengo a decir un discurso, que fue la advertencia que hizo a sus compañeros del Liceo desde las primeras líneas.

En el siguiente texto, “Cómo comencé a escribir”, leído ya como exitoso autor de Cien años de soledad en 1970, previene a sus oyentes de su aversión a hablar en público: “Yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza”.

En su tercer intento, al recibir el premio Rómulo Gallegos en 1972 por Cien años de soledad, afirma que ha aceptado “hacer dos de las cosas que me había prometido no hacer jamás: recibir un premio y decir un discurso”. Sin embargo, este rechazo cambiará diez años después, al recibir el Premio Nobel de Literatura y tener que escribir el discurso más importante al que puede enfrentarse un autor.

El resultado fue el que es considerado una obra maestra: “La soledad de América Latina”; desde entonces acepta este compromiso como persona pública cuya presencia es solicitada a lo largo y ancho del mundo, por lo que los discursos se vuelven parte de su vida.

La relectura de estos textos, dispersos u olvidados, ha llevado a García Márquez a comentar: “Leyendo estos discursos redescubro cómo he ido cambiando y evolucionando como escritor”, con lo cual los discursos se convierten en un complemento indispensable para entender una de las obras narrativas más trascendentes de nuestro tiempo.

Cristóbal Pera, el editor

Director editorial de Random House, Cristóbal Pera fue el editor que trabajó directamente con el autor de Cien años de soledad para la preparación de su nueva obra. Entrevistado telefónicamente en medio de su viaje a la Feria de Fráncfort, aseguró que los lectores del libro se encontrarán con “un escritor que se resiste desde joven al formalismo de la oratoria, pero que, por ejemplo, al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 tuvo que hacer un discurso como ‘La soledad de América Latina’, que es maravilloso”.

Pera señaló también que esta obra es “un complemento de su narrativa”, pues “aparecen ahí temas y preocupaciones que no encontramos en sus novelas e incluso en sus artículos”.

Explicó que lo que se compila en el libro es un género, la oratoria, los discursos que hizo para leer frente a un público en distintos momentos de su vida. Y mencionó que su trabajo fundamental fue, en lo editorial, buscar títulos para los discursos y organizarlos cronológicamente, así como atender los cambios que hizo García Márquez en ellos para que encajaran mejor en el conjunto de textos.