4 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Mejor; sancionatoria-sancionable; dinerariamente; por parte de

1 de octubre de 2010
1 de octubre de 2010

No siempre los mejores son los mejor remunerados o los premiados. Por esto dicen que “Nunca un buen perro da con un hueso bueno”: Los galardonados de cuanto concurso existe son prueba irrefutable de la verdad de este proverbio. Fenómeno comprensible si consideramos la subjetividad, falibilidad y, en ciertos casos, ignorancia o incultura de los escogidos como miembros del órgano calificador. Pero no es éste el asunto que hoy me ocupa. Hablo del adverbio ‘mejor’, invariable como tal, y, por esta razón, atropellado por nuestro periódico en el siguiente titular: “Los mejores pagados” (Variedades, IX-10-10). Se refería esta sección de LA PATRIA, si no estoy despistado, a la remuneración que por sus esfuerzos reciben determinados actores cinematográficos, que no siempre son ‘los mejores’. Es posible que sean muy malos, o regulares, e, inclusive, que haya otros mejores que ellos. Pero son ellos “los mejor pagados”. Por lo tanto, para evitar estos malentendidos, lo más aconsejable habría sido redactar de esta manera el titular de marras: “Los mejor pagados”, frase gramaticalmente correcta, pues, como dije, el adverbio es invariable; y, en el fondo, verdadera, ya que los mencionados podían ser o no los mejores en su oficio. En la misma piedra tropezó el doctor Jorge Raad Aljure, en su artículo “La verdad debe prevalecer”. Así redactó: “Puede decirse que en general la sociedad colombiana, adultos, es una de las mejores informadas de América Latina y, por supuesto, del mundo” (LA PATRIA, IX-14-10). En su frase, doctor, en la que el vocablo ‘adultos’ se ve como mosca en leche, ‘mejor’ es un adverbio, por lo que no acepta el plural: “…la sociedad colombiana es una de las mejor informadas…”, así, señor. Cuando ‘mejor’ es adjetivo (grado comparativo de bueno) sí es variable en número, por ejemplo, “los médicos colombianos son ‘mejores’ que algunos de países dizque más avanzados; pero no son los ‘mejor’ remunerados”. Como si dijéramos “los ‘más mal’ (peor) pagados”, no “los ‘más malos’ (peores) pagados”. ¿Ve la diferencia, doctor?**

Por falta de espacio, en la frase que le perturbó el sueño a la señora Isabel Jaramillo glosé únicamente la falta de concordancia entre el verbo y el antecedente del relativo ‘que’. Ésta es: “Somos la entidad que ejercemos la potestad sancionatoria del estado en materia sancionatoria” (LA PATRIA, VIII-22-10). “Somos la entidad que ejerce…”, es la forma castiza, y más agradable al oído. Pero hay otro desatino en esa oración, y no es necesario ser jurista para verlo. Porque el adjetivo ‘sancionatoria’ puede calificar a ‘potestad’, pero no a ‘materia’. ‘Sancionatorio-a’, en efecto, es lo “Perteneciente o relativo a la sanción (pena que la ley establece para sus infractores); y ‘sancionable’, lo que “merece sanción”. Es lo que afirman El Diccionario y el sentido común. De aquí que la frase debió se construida de este modo: “Somos la entidad que ejerce la potestad sancionatoria del estado en materia sancionable”. ¡Perfecto!

Muchos adverbios de modo se construyen añadiendo la desinencia ‘–mente’ a un adjetivo, por ejemplo, de ‘bueno’, ‘buenamente’; de ‘traidor’, ‘traidoramente’, etc. El Diccionario, por supuesto, no los asienta todos, razón por la cual no aparecen en él ni ‘monetariamente’, ni ‘dinerariamente’, pero sí ‘pecuniariamente’. Al corresponsal Víctor R. Ramírez C. le parece singular el empleo del segundo, ‘dinerariamente’, en los escritos de los abogados (VIII-12-10). Como vocablo jurídico, ignoro si está bien usado; como palabra de nuestro idioma, es castiza, puesto que existe el adjetivo ‘dinerario-a’ (“perteneciente o relativo al dinero”). Lo mismo se puede afirmar de ‘monetariamente’, porque tenemos el adjetivo ‘monetario-a’ (“perteneciente o relativo a la moneda”). Tal como ‘pecuniariamente’, cuyo adjetivo es ‘pecuniario-a’ (“perteneciente o relativo al dinero efectivo”). Más todavía: podemos decir que estos tres adjetivos y sus adverbios correspondientes son sinónimos. Por lo tanto, don Víctor, esta vez ganaron los abogados.

A pesar de que sé que esto es “dar coces contra el aguijón” y “machacar en hierro frío”, y no obstante que “La nueva gramática de la lengua española” hace un esfuerzo meritorio para darle su bendición, aunque limitada (41.11k y 12.11j), insisto en que la locución ‘por parte de’ es un solecismo convertido en epidemia universal. Dos muestras: “Luz Mary Giraldo fue encontrada culpable, en última instancia, del delito de violación de los derechos morales de autor, por parte del máximo ente jurídico” (El Tiempo, Cultura & Gente, VI-1-10); y “Los primeros reportes indican un uso desproporcionado de la fuerza por parte de las tropas israelíes contra civiles en alta mar” (Ibídem, editorial). En ambas oraciones la sola preposición ‘por’, ella solita, y sin ayudas no solicitadas,  hace su oficio, de tal manera que todo lo demás sobra. Además, y utilizando un poco de imaginación, las dos oraciones pudieron ser redactadas de manera diferente, por ejemplo, la segunda, así: “Los primeros reportes indican que las tropas israelíes usaron fuerza desproporcionada contra civiles en alta mar”. Sin alterar su sentido, ¡claro!