25 de febrero de 2021
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Orlando Cadavid Correa
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El derecho a soñar

27 de octubre de 2010
27 de octubre de 2010

Entonces el presidente de turno toma posesión, jura cumplir con la Constitución y la Leyes de la República y echa un discurso como para enmarcar, en donde abundan las promesas, la leche y la miel para los sectores más pobres de la población.

Inclusive hablan de la Unidad Nacional, convocan a todos los partidos políticos, a todas las “fuerzas vivas” (como si hubiese “fuerzas muertas”) para poder sacar adelante todas las reformas que se anuncian con bombos y platillos. Y los proyectos producen mucha emoción en la medida que se hacen nombramientos de personajes que en determinado momento fueron críticos de gobiernos anteriores e incluso del mismo candidato-presiente.
Pero pasan los días y los resultados no llegan. O mejor, en algunos casos sí llegan, como la destitución de la senadora Piedad Córdoba, quien dicho sea de paso, no es nuestro santo de devoción, pero que nos ha parecido el chivo expiatorio para poder dar un mensaje bien claro a los simpatizantes de los movimiento armados. Lo curioso es que quienes en determinado momento se mostraron simpatizantes de movimientos armados como las “Autodefensas”, siguen gozando de buena salud y en la mayoría de los casos, libres como el viento.
Pienso a Piedad Córdoba han debido imponerle una sanción, básicamente por hacer apología del delito. Me explico: no tiene sentido que vaya de escenario en escenario, tanto nacional como internacional, defendiendo a grupos armados que secuestran y cometen actos terroristas de todo tipo. En eso no podemos transigir, y no es válido su argumento de que tan terrorista es la guerrilla como el Estado y por eso no descalifica la lucha armada de las FARC. Creo que en este caso se deben denunciar, como lo ha hecho, todos los actos terroristas del Estado (Falsos Positivos, muerte de sindicalistas..), pero de ninguna manera ello da pie para validad las acciones terroristas de la guerrilla.
Ahora bien, el hecho de que se censure la posición de Piedad Córdoba no quiere decir que estemos de acuerdo con la sanción que le da muerte política, porque en la práctica es así.
En fin, y para completar, el mismo señor Procurador destituye de manera fulminante a la funcionaria de dicha entidad, Ana María Garzón Botero, porque realizó una juiciosa investigación que arrojó como resultado el compromiso en actos ilícitos, para decir lo menos, de algunos miembros del Consejo de Estado, entidad a la cual perteneció en su momento el actual Procurador. Dicho de otra manera, la silenciaron porque había el peligro de poner en evidencia a más de un encopetado funcionario, antiguo compañero del señor Procurador.
Como quien dice, muy buenos discursos, muy buenos proyectos, pero la salud sigue en cuidados intensivos y la impunidad continúa tan campante, como si nada hubiese pasado. Porque pasado el jolgorio producido por la muerte de “Jojoy”, ¿qué queda?. Todo indica que más de lo mismo.