26 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El correo aéreo está por las nubes

1 de octubre de 2010

Los dueños de ese monopolio al alimón se ufanan año por año y balance tras balance de sus cuantiosas ganancias, obtenidas gracias a la falta de competencia, a la inaudita tolerancia de todos los gobiernos que les han permitido y les permiten fijar las tarifas que a bien tengan, y a su olímpico desprecio por el consumidor.

Los colombianos Guerreros y el brasilero Efromovich, a ciencia y paciencia del gobierno, son los amos y señores del correo áereo en Colombia, los primeros por intermedio de Servientrega y el otro a través de Avianca.

Por eso no es de extrañar que ina simple carta contenida en un sobre tamaño oficio con un mísero pliego en su interior, cueste enviarla a alguna ciudad de los Estados Unidos la astronómica cifra de $78.000 (Setenta y ocho mil pesos) por Servientrega, y de “apenas” $73.000 (Setenta y tres mil pesos) si el despacho se hace por De Prisa.

Todos los días el gobierno, los medios de comunicación y los analistas repiten que este es un país en auge, de un incontenible desarrollo y con nun porvenir enorme, cuya tasa de crecimiento es sostenida y sus perspectivas a corto, mediano y largo plazo son insospechables.

El país así descrito no es el de los pobres colombianos que tienen que apelar a estas dos abusivas empresas. Esa nación es la que está integrada por la selecta minoría de empresarios como los Guerreros y el Efromovich, quienes día a día acrecientan sus ya robustas arcas, a costa de la pobreza, el sacrificio y la expoliación del resto de ciudadanos.

Para que el dato resulte aún más increíble y difícil de asimilar, hay que hacer la comparación entre este abusivo y escandaloso precio, con lo que cuesta enviar la misma carta pero desde los Estados Unidos a Medellín, por ejemplo: oíganlo bien: sólamente 82 centavos de dólar.

Tiene derecho a preguntarse el ciudadano común y corriente, y a que le respondan estos empresarios y las autoridades que deben dizque proteger a los consumidores, el por qué de esa abismal diferencia. Una carta desde Medellín a Estados Unidos cuesta $78 mil pesos y de Estados Unidos a Medellín apenas $1.600 o $1.700 pesos.