28 de febrero de 2021
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El cartel de los sapos

10 de octubre de 2010

Aunque en nuestro país hay sapos de todas las raleas y especies, haré alusión a los peores de todos cuantos hay, que no pueden ser otros que el grupo de políticos que convirtieron la lagartería en su deporte predilecto y que han contaminado la actividad democrática con un servilismo que es absolutamente indigno.

Estos esbirros de oficio y representantes del más vulgar arribismo ni siquiera se sonrojan al pretender quedar bien todo el tiempo, haciendo parte del detestable comité de aplausos, pontificando y contemporizando sobre lo divino y lo humano, sin el menor asomo de objetividad y sindéresis.

El mejor ejemplo de lo anterior es la actitud asumida por varios dirigentes del uribismo, que no dejan de explotar el nombre y los logros de Álvaro Uribe, como si de una marca franquiciada se tratara, con la única finalidad de obtener beneficios particulares, para lo cual posan de analistas y oráculos a través de los cuales el ex Presidente se comunica y transmite sus opiniones.

No más intérpretes y descifradores de posturas ajenas ¡qué incordio tener que ver y padecer a políticos como Juan Lozano, Roy Barreras y Andrés Felipe Arias, entre otros del mismo ‘talante’, día y noche –en cuanto medio de comunicación les abren espacio– esbozando posiciones y conjeturas inconclusas sobre lo que piensa, cree y va a hacer el ex presidente Álvaro Uribe! ¿Hasta cuándo tendremos que soportar la falta de criterio y personalidad de aquellos que, por ausencia de méritos propios, requieren de la sombra protectora de ex mandatarios?

Estoy seguro de que si el ex presidente Uribe quisiera decir o hacer algo lo haría por sí mismo. Se puede estar o no de acuerdo con él, pero es una verdad de a puño para seguidores y detractores que a Álvaro Uribe le sobran los cojones y las ganas para defenderse solo y atacar como un león. En todo caso cualquier cosa es preferible a la babosería con la que ahora se arropan algunos políticos de nuestro circo nacional.

La ñapa I: Apoyo la protesta de los jueces de Colombia, para que cesen de una buena vez los injustos ataques y cuestionamientos a sus providencias judiciales por parte de miembros del poder ejecutivo. Inaceptables los señalamientos del ministro de Defensa Rodrigo Rivera: no puede, por más Ministro que sea, maltratar a los jueces llamándolos cobardes por no tomar decisiones abiertamente ilegales. Para controvertir los pronunciamientos de los jueces, existen mecanismos contemplados por la ley penal, que obviamente no son la pantalla ni los micrófonos. Si al Ministro no le gusta la ley, que la cambie; mientras tanto que aprenda a respetar y sea más prudente.

La ñapa II: Hizo bien Andrés Felipe Arias al declinar su nombramiento como Embajador en Italia. Hubiese sido muy vergonzoso para él e impresentable para el Gobierno que la segura suspensión de la Procuraduría y la inevitable imputación de la Fiscalía por el escándalo del AIS le hubiesen llegado ostentando un cargo de tanta importancia.El Heraldo.