1 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Conjeturas, anhelos y temores

28 de octubre de 2010
28 de octubre de 2010

En un primer acercamiento, para tratar de identificar los cambios que se prevén, los que se temen y los que se anhelan para la ciudad, empiezan a aparecer algunas pistas de las líneas gruesas que marcarían nuestras próximas dos décadas.
Sin duda, dentro de esos cambios presentidos, es claro que Pereira se consolide como el eje de la conurbación que forman los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle; que se desarrollen cadenas productivas alrededor de la metalmecánica, la agroindustria, las confecciones, el software y el turismo y que la Red Regional de Nodos de Ciencia, Tecnología e Innovación convertirán al Eje Cafetero en una región competitiva, articulada con la Sociedad y Economía del Conocimiento.
Dentro de los cambios que anhelamos queremos una ciudad incluyente, ordenada, limpia, con amplios espacios públicos para la interacción, goce y disfrute de los habitantes. Un territorio que privilegia al peatón sobre los automotores, en especial en la zona del centro tradicional. Ciudadanos que conocen su historia, se identifican con los procesos culturales y unas administraciones que apoyan esas manifestaciones como parte de su expresión de identidad. Las calles, plazas y parques deben ser sitio de encuentro alrededor de las expresiones artísticas y culturales, que sean además, en forma organizada, una forma de sustento, de orgullo y atractivo turístico para los visitantes. Pereira se caracterizará ante el país por ser una ciudad 100% digital, ambientalmente sostenible y con bajos niveles de contaminación por ruido, vallas y emisiones atmosféricas. Con una sociedad organizada y fuerte, con vocería y representatividad frente al gobierno nacional. Una ciudad que reubicó sus zonas de alto riesgo, redujo progresivamente sus índices de violencia, desempleo y pobreza. Un lugar donde la Cultura Ciudadana y la autorregulación, construidas en forma colectiva, se convierten en el principio rector de un Pacto por la Pereiranidad.
Entre los cambios temidos, sin duda preocupa que al tener el Área Metropolitana un desarrollo macrocefálico, existe el riesgo de que en Pereira, Dosquebradas, La Virginia y Santa Rosa se concentre no solo la mayor población, sino buena parte de las necesidades de empleo, salud, vivienda, servicios públicos, educación, transporte, infraestructura de la región. Es fundamental generar polos de desarrollo en los municipios que retengan a la población, ofreciendo empleos e ingresos dignos, pero, ante todo, razones para quedarse allí.
La carencia de un sector agrícola e industrial fuerte, generan una gran dependencia del comercio, renglón de la economía que, salvo los gastos de salarios y operación, no reinvierte sus ingresos sino los saca de la región.
Sin duda, cuando empezamos a aterrizar los términos de la Prospectiva al entorno cotidiano, empezamos a entender que el futuro si se puede construir y que buena parte de los insumos están en la ciudad que anhelamos y en aquellos aspectos que, definitivamente, no queremos. La Tarde.