3 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Una novela con olor a café

27 de septiembre de 2010
27 de septiembre de 2010

Desde el capítulo inicial, donde se narra cómo un recolector del grano llega en época de cosecha a Zamira, hasta el capítulo final donde se ofrece un fresco de excelente factura literaria sobre el abandono en que se encuentra la Hacienda Golondrinas,  otrora una de las más productoras de café, la novela es una radiografía completa sobre una actividad que origina todo un engranaje comercial. La obra denuncia la trastrocasión de valores que se produjo en la región cafetera como consecuencia de la bonanza. De ser una sociedad con arraigados principios morales, pasó a ser una sociedad permisiva con el delito.

Gustavo Páez Escobar inicia su novela contándole al lector cómo es Zamira, el espacio geográfico de la obra. Le dice que es una ciudad “donde el sol implacable del mediodía encandila los ojos”, con una plaza de mercado adonde llegan los recolectores en busca de oportunidades laborales, con burdeles donde los campesinos gastan en mujeres el dinero ganado en las cosechas. Zamira es la simbolización de esos pueblos de la Cordillera Central donde la producción cafetera marca el desarrollo de la región. El lector ubica fácilmente el poblado. Puede ser la Ciudad de Armenia. Pero también Caicedonia o Chinchiná, poblaciones cafeteras donde en época de cosecha llegan marejadas humanas para enrolarse en las haciendas como recolectores.

Los personajes de “La noche de Zamira” son seres de carne y hueso, con su angustia existencial a cuestas, que luchan por sobrevivir en una sociedad capitalista que mira al hombre como una máquina productiva. En la novela aparecen hacendados que piensan que el dinero les da autoridad para disponer de la voluntad de los trabajadores, prostitutas que aprovechan sus encantos físicos para esquilmarle la plata a los recolectores con argucias sexuales, funcionarios corruptos que aprovechan el poder para enriquecerse, mujeres de la alta sociedad que ve cómo sus matrimonios se desmoronan sin que puedan hacer nada para evitarlo. Páez Escobar nos ofrece aquí una especie de collage literario sobre la realidad social en la zona cafetera.

Octavio Vallejo es un abogado honesto que ejerce en Zamira como Juez de la República. Con un préstamo bancario compra una pequeña finca. Hombre ambicioso, logra que el líder político de la región, en contraprestación a un fallo absolutorio que lo salvó de irse a la cárcel, lo haga nombrar alcalde. Entonces, de funcionario honesto en la rama judicial se convierte en político corrupto. Aprovecha el poder para enriquecerse. En el primer año como alcalde consigue para cancelar la deuda en el banco. Se convierte en un hombre sin escrúpulos. Llega entonces la bonanza cafetera. Los altos precios del grano en el mercado internacional le permiten convertirse en cafetero acaudalado. Pero la riqueza acumulada destruye la armonía de su hogar.

Los personajes de esta novela de Gustavo Páez Escobar son estampas vivas de una sociedad que ha perdido su norte. Yolanda, la esposa de Octavio Vallejo, es una mujer materialista, interesada únicamente en el dinero. Lo gasta a torrentes.   Hasta se desentiende de la educación de su única hija, Angelita. Esta, como consecuencia del   poco cariño en el hogar, se convierte en drogadicta. Se le entrega a su novio, y queda en embarazo. Para evitar el escándalo social, se somete a un aborto. Y al ver que sus padres no se preocupan por ella, se suicida consumiendo una sobredosis de barbitúricos. El mismo final del papá de su hijo, un joven de clase alta que al enterarse de que va a ser padre se suicida colgándose de un árbol en un parque cercano a su casa.

“La noche de Zamira” es una novela que estremece al lector. Sobre todo porque muestra una sociedad en crisis. Mujeres que terminan enamorándose entre sí, urbanizadores que para enfrentar la crisis del sector recurren al narcotráfico, hombres acaudalados que de la noche a la mañana pierden sus fortunas, madres que entregan sus hijas a los patronos por dinero, políticos que se enriquecen con los recursos públicos son personajes que muestran la descomposición social de un país donde es más importante tener que ser. Este libro de Gustavo Páez Escobar despierta en el lector la conciencia crítica. Porque le muestra, en una prosa bien acabada, lo que representó la bonanza cafetera en algunos tópicos de la vida comarcana.