24 de enero de 2021
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Pesar por la muerte del maestro Ómar Rayo

7 de junio de 2010
7 de junio de 2010

Rayo había padecido dos infartos en años anteriores y tenía una falla renal de carácter terminal, dijo uno de sus asesores.

Sentado en una silla de la espaciosa sala de su residencia en Roldanillo, la semana pasada confesó que se sentía bastante mal.

"Ahora venimos a enterarnos de la gravedad de su enfermedad", dijo su asistente.

Rayo era pintor, grabador y escultor nacido en Roldanillo (Valle del Cauca), en el año de 1928. Inició su carrera dibujando e ilustrando para los periódicos y revistas de Cali.

Durante el Consejo Comunal número 294 que se realizó este lunes en Chachagüí (Nariño), el Presidente Álvaro Uribe Vélez pidió guardar un minuto de silencio por el fallecimiento del maestro Ómar Rayo.

“Una noticia triste: acaba de fallecer en el Valle del Cauca el maestro Ómar Rayo. Una noticia bien triste. Un gran maestro colombiano. Nos duele mucho. Vamos a guardar un minuto de silencio”, expresó el Mandatario.

Rayo era pintor, grabador y escultor nacido en el municipio de Roldanillo (Valle del Cauca), en el año de 1928. Inició su carrera dibujando e ilustrando para los periódicos y revistas de Cali.
Desde 1948 expuso varias veces sus obras en varias ciudades del país y ganó el Salón Nacional de Artistas de Colombia, entre otros reconocimientos. 

Datos biográficos
Universidad del Valle

Si mucho del valor de un artista está en poder consolidar un estilo propio, con un innegable sentido de autenticidad y lograr gran recordación en cada pieza, Omar Rayo como pintor, grabador y escultor, es hoy por hoy una de las leyendas vivas del arte que ha dado este país.

Omar Rayo nació el 20 de enero de 1928 en Roldadillo, un pequeño pueblo ubicado al pie de la cordillera Occidental, al norte del Valle del Cauca. Es el primero de los 10 hijos de Vicente Rayo y María Luisa Reyes.

Su iniciación académica en el mundo del dibujo tiene tanto de anecdótica como de sorprendente. A sus 16 años llega a sus manos el anuncio de un periódico: ''Curso de dibujo por correspondencia, Academia Zaer, Bueno Aires, Argentina''.

Teniendo en cuenta la época y la lejanía de los centros urbanos, esta alternativa aparece inmejorable, para el joven Omar. Durante algunos meses el correo venía del Cono Sur con instructivos, se devolvía con planchas de dibujo y regresaba una vez más con nuevas instrucciones y tareas. El curso terminó y Omar Rayo se graduó con altura. Tomó su credencial que lo acreditaba como dibujante de la academia Zaer y partió en 1947, cuando contaba con apenas 17 años de edad, en busca de nuevos rumbos hacia Cali, el centro urbano más cercano a su Roldanillo natal.

Cali es solamente la primera escala de un largo prontuario que Omar Rayo tiene como incansable vagabundo. En esta ciudad comienza a dejar sus primeras huellas en el mundo de las artes gráficas, cuya génesis está ligada al universo de la caricatura. Rayo comienza dibujando a los personajes más representativos de la ciudad, a los dueños de consultorios médicos y despachos de abogados, como alternativa para sobrevivir, pues no había logrado emplearse como ilustrador para ningún periódico. Fue en esta labor en la que Rayo, poco a poco, comienza a conseguir cierto reconocimiento local.

En Cali tuvo un paso fugaz por la Escuela de Bellas Artes hasta que un profesor le advirtió que allí no tenía nada nuevo qué enseñarle, que él ya no supiera. Así fue. Rayo necesitaba más, y su talento podía ofrecérselo. Con nuevas ambiciones emprende un nuevo camino, esta vez para Bogotá. A la capital llega en 1948 impulsado por el escritor Álvaro Mutis quien conoció de primera mano sus aptitudes y le regaló un tiquete de la aerolínea para la cual trabajaba. Un poco más maduro, Rayo empezó a rodearse de la intelectualidad bogotana de la cual conserva grandes recuerdos en el café "Automático", en el cual se reunían personajes de la talla de León de Greiff, Luis Vidales y Jorge Zalamea, los cuales terminarían por acogerlo.

El Automático, un motivo de inspiración

Allí, en el café Automático, nace una de sus primeras obras de recordación: veinte retratos de los bohemios que frecuentaban el lugar, realizados en trozos de madera. Este trabajo pertenece a una técnica singular que Rayo desarrolla durante su estancia en Bogotá: el "maderismo". Junto a esta técnica, donde lo vegetal se convierte en el
soporte artístico, aparece en esta misma etapa creativa el "bejuquismo", que consistía en dar forma a figuras humanas a partir de largos y delgados bejucos. Se trata de dos técnicas innovadoras con las que viene experimentando desde hacía algunos años, las cuales definen una nueva etapa de su obra artística y con las que consigue darle un toque auténticamente personal a su creación.

Al margen del maderismo y el bejuquismo, Rayo comienza a consolidar su talento en la capital dibujando e ilustrando ocasionalmente para los periódicos y revistas de la ciudad: El Espectador, El Liberal, El Tiempo y Cromos, para la cual algunas portadas, sin embargo, el principal impulso profesional lo recibió por parte del periódico El Siglo, el cual lo contrató para que dibujara las caricaturas de los delegados invitados a la IX Conferencia Panamericana en Bogotá, presidida por el presidente Laureano Gómez, que era a su vez el dueño del periódico.

Después de algunas exposiciones, premios y de alcanzar cierto reconocimiento en el ambienteartístico capitalino, una vez más, decide partir. Corre el año de 1953 y Rayo desprecia una beca para estudiar pintura en la Escuela de San Isaacs Jerónimo de Madrid, ofrecida por el Embajador de España, para en cambio, irse de aventurero por toda Suramérica. En este recorrido el artista aprovechó para nutrirse técnica y expresivamente, trabajando como aprendiz en los talleres de muchos artistas suramericanos, a la vez que exponía sus obras en las galerías más importantes de los países que visitó.

Al final de todo este recorrido el artista aprende muchas de las características que marcarán su estilo y lo definirán como artista. Fue en este viaje, más exactamente por inspiración del arte de los indígenas de la amazonía, con los cuales convivió algún tiempo, y el estudio de los rastros de las culturas Incaica y mesoamericana, que Rayo descubre su vocación artística por la geometría, el principal rasgo que termina distinguiendo su obra.

Rayo regresa a Colombia cinco años después, en 1958, arruinado, pero con nuevas inspiraciones e ideas. En su país, sin embargo tampoco se quedaría por mucho tiempo. En 1959, esta vez gracias a una beca otorgada por la OEA, Rayo parte hacia México, al D.F, ciudad en la que trabajaría en un taller de grabado llamado La Esmeralda, lugar donde
conocería también como aprendices a los que luego serían figuras prominente del arte mexicano: Francisco Toledo y José Luis Cuevas.

Para 1960, consecuente con su espíritu errante y tras recibir la beca Guggenheim, Rayo parte hacia la Nueva York, ciudad en la que se radicaría definitivamente hasta 1976. Fue precisamente allí donde comenzaría a conseguir los triunfos más rutilantes a nivel internacional.

La geometría y la pintura

Si bien a través de los intaglios Rayo explotó su vocación por la geometría, paralelamente es a través de la pintura donde se percibe más claramente su profunda inspiración por esta dimensión estética. Su estilo pictórico se desenvuelve a través de una serie de cintas que van y vienen, que se pierden unas sobre otras y vuelven a aparecer dando lugar a patrones que configuran un efecto óptico con cierto grado de abstracción y espectacularidad. Rayo se apega particularmente al negro y al blanco, sin embargo también apela a colores vivos, tropicales, que acentúan aún más una fingida tridimensionalidad; un laberinto geométrico, un juego ilusorio de líneas que no comienzan ni terminan en ninguna parte.

Cada una de sus piezas es fruto de su muy fino pulso, de la meticulosidad, de una rigurosidad y una precisión matemática. Las cintas se trenzan, se enredan entre sí dando lugar a tantas y tan diferentes maneras que parecen dar a entender que el ingenio y la creatividad de este artista resultan infinitos. En la variación como invención radica mucho del talento de este hombre que en cada pliegue, en cada doblés, explota toda su creatividad que ha dado origen a una
cantidad extraordinaria de patrones que imprimen en cada obra una personalidad autónoma.

Rayo a través de sus pinturas explota plenamente su gran descubrimiento plástico: la geometría, presentando un juego óptico de tridimensionalidad en espacios planos, que no puede ser juzgado de abstracto. Una técnica que, inspirada en
el arte precolombino, ha marcado una impronta en el arte mundial, de manera que cualquier parte donde aparecen sus cintas laberínticas, cualquier parroquiano medianamente informado puede decir: ¡Ahí está pintado Rayo!

El Museo Rayo

Los orígenes del el Museo Rayo de Dibujo y Grabado Latinoamericano, o museo Rayo, a secas, como se le conoce popularmente, remiten a 1971, cuando el alcalde de Roldadillo, en el marco de un homenaje público al artista hecho por su ciudad natal, le entrega un lote para que construyera allí alguna institución de carácter cultural.

La fundación oficial, del museo está fechada para el 18 de enero de 1981. Su diseño arquitectónico estuvo en manos de su amigo, el mexicano Leopoldo Gout. Este recinto cultural cuenta con salas de exposiciones tanto permanentes como itinerantes. En las primeras se albergan aproximadamente dos mil piezas de la obra particular de Rayo, además de su colección privada de otros artistas del continente; por las segundas han pasado las obras de artistas como Goya, Picasso, Miró, Botero y José Luis Cuevas. El museo cuenta además con una biblioteca, un taller de artes gráficas, sala
de proyecciones y un teatro al aire libre.

Esta institución es hoy por hoy el más grande orgullo y emblema de este pequeño pueblo de 70 mil habitantes. Para Roldadillo, tener el Museo Rayo es lujo que en Colombia es casi exclusivo de las ciudades grandes y cosmopolitas; un privilegio que se pudo dar gracias a la fortuna de tener un hijo tan ilustre.

Adherido al ideal del Museo, Rayo funda junto a su esposa, la poeta Águeda Pizarro, "Ediciones Embalaje", una publicación a través de la cual publican lo mejor de la poesía, y un pretexto para organizar encuentros de poetas anualmente en Roldadillo.

En retrospectiva, Omar Rayo ha pasado la mayor parte de su vida fuera del país. Aprendiendo, trabajando, experimentando, exponiendo, recibiendo aplausos y premios. Hoy por hoy, el maestro Rayo ha realizado más de 200 exposiciones individuales y colectivas que incluyen escenarios como: España, Noruega, Perú, Brasil, Italia, Chile, México, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, Ecuador, Cuba, Hungría, Polonia, Alemania, Costa Rica, Francia, Japón, China, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

Rayo, con 82 años, más de 60 de trabajo en el mundo artístico, pasaba su tiempo entre el Nueva York del encumbramiento y su Roldadillo natal, lugares en los que reparte su trabajo y su vida.