18 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Noticortas

13 de junio de 2010
13 de junio de 2010

La mejor vitrina en aquel momento era San Remo, el más importante y publicitado festival del mundo latino.

En este importante evento conquistó el segundo lugar con el tema “Canción para ti”, la que interpretó en italiano, acompañado por primera vez por una gran orquesta. A partir de aquel momento la carrera de Roberto Carlos tomó otro rumbo, dejó atrás sus producciones acompañado de una agrupación que casi nunca superaba los ocho integrantes, sus inolvidables “R.8”.Agrupución que tenía como eje una excelente base, guitarra líder, bajo, guitarra rítmica, teclados, piano, órgano, y batería. Su percusionista puso de moda, el golpe seco de la baqueta amortiguada con la mano enconchada en el aro del redoblante. “Los R 8” eran ocasionalmente reforzados con coros subliminales y sección de metales.

Este modelo de grabar y actuar con agrupaciones de base lo tomó de su maestro Elvis, quien grabó sus primeros álbumes acompañado de “Los Jordans”, agrupación que le acompañó en sus comienzos y luego fue la base las grandes orquestas con las que dio continuidad a su inmortal obra.

Aquella noche del 72, Roberto Carlos, lucía un pequeño afro, influencia de la cultura Hippy, de la que de alguna manera no fue ajeno. Un saco azul y una camisa desabotonada la que dejaba que un gran medallón de Jesucristo, sostenido por una gruesa cadena de oro llevara el ritmo de los temas que interpretó, en su primer Show en Bogotá. Comenzando el decenio de los 70s, Roberto Carlos dio identidad a su obra, con temas que lo catapultarían a la vanguardia del sonido del corazón, “Amada Amante''-” “Un gato en la oscuridad”- “Yo te recuerdo”- “El tiempo borrará”-“Como es grande mi amor por tí”- “Detalles”-” La distancia”-” Que será de ti”-Desahogo” – “Propuestas”, entre muchas más.

En esta nueva etapa de la actividad artística en la carrera de Roberto, sus álbumes tuvieron el marco de grandes orquestaciones y extraordinarios arreglos musicales, lo que lo proyectó y mantuvo vigente hasta los años 80s. Hoy después de más de medio siglo de actividad ininterrumpida, Roberto Carlos es uno de los clásicos del sonido de la Nueva Ola, movimiento que llegó para quedarse a finales de los 50, comienzos de los 60s. Aclaro no comenzó su actividad artística con este movimiento original de la Argentina, pero en Colombia se le asoció con éste.

Pasarían diez años para que volviéramos a encontrarnos. En Julio de 1982, yo dirigía el departamento roberto carlosInternacional de CBS y por solicitud de LAO, Latin American Operation, se me encomendó la responsabilidad de acompañar a Roberto Carlos durante su estadía en Colombia. Él vino en esa oportunidad para inaugurar la Discoteca “Kevin’s”, en Medellín, en la que se dieron cita “grandes personalidades”, los que diez años más tarde convulsionarían a Colombia, por aquella época eran “prósperos empresarios, caballistas y ganaderos”. Esa noche el show de Roberto fue animado por la ostentación, la lobería. Sinceramente me atrevo a asegurar que el público más irreverente que ha tenido este cantautor, fue el que asistió esa noche a Kevin’s Discotec.
Lo que no pasó desapercibido para el cantante, quien no hizo la pausa para saludar al público, interpretó el repertorio programado e inmediatamente salió para el Hotel Intercontinental, enclaustrándose en su suite, a la que no tuvimos acceso sino tres personas, su mánager, el director musical y yo. Me solicitó agilizar su regreso a Brasil. Logré una conexión con Varig, en Bogotá. De Medellín a la capital tomamos un vuelo regular de Avianca. La sorpresa que se llevaron los otros pasajeros fue mayúscula, cuando de buenas a primera se encontraban con el Gran Roberto Carlos, ni siquiera se atrevían a pedirle un autógrafo. Otro sorprendido fue el taxista que nos trasportó en Bogotá. En coordinación con mi secretaria, Martha Mastique, reservé la Suite Nariño del hotel Tequendama, para que Roberto descansara las cuatro horas que estaría de incógnito en la capital.

Me solicitó que la habitación fuera engalanada con arreglos florales, a los que él durante su estadía les hablaba. Ha sido el único artista con el que he trabajado que no logré entablar un diálogo; siempre estuvo ausente, preocupado e incómodo. En el lapso que compartí con el cantautor pasaron por mi mente recuerdos de momentos amables que gracias a su inspiración había vivido. Nuestros afanes con Carlos H Suárez (qepd), guitarrista pionero del rock nacional con el que interpretamos “El Cacharrito”, mis afanes musicales con Ramiro Lozano, (qepd) saxofonista, pionero del rock nacional, con quien discutíamos la original interpretación de, “Júrame” y las lecciones de música que Yamel Uribe, me daba interpretando el tema, “Canción para ti”. También recordaba mis noches de discoteca, con Jenny, Ruth y otras ilusiones primaverales, las que viven en la eternidad de mis amables recuerdos.

Finalizando el 82, recibí un télex confidencial, en el que la subsidiaria de Brasil me solicitaba averiguara urgente y discretamente si alguien sabía algo del cantautor, de quien no se tenía noticia desde que se había comprometido en una travesía por el Amazonas, en su yate, el que estaba equipado con los más sofisticados equipos de comunicación. En Brasil, temían que hubiera sido secuestrado por la guerrilla colombiana. Después de mis averiguaciones y sondeos en Caracol radio, pude enviar un parte de tranquilidad a la gente de CBS Brasil. Roberto Carlos apareció a los dos días.
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Hago votos por la pronta recuperación de mi ex compañero y amigo, Hernán Guevara P. quien, en su momento, fue quien le dio la tabla de salvación a Shakirita, la hoy estrella de la música y positiva imagen de Colombia ante el mundo. Cuando sus dos primeros álbumes, "Magia" y "Peligro", no vendieron lo que esperaba el departamento de A&R nacional. Cuando la carta de despido de Sony, estaba en borrador, Guevarita, descubrió el tema que fue la salvación de la novel cantautora.

Edgard Hozzman- Londonderry New Hampshire- VI-12-10