17 de enero de 2021
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Mockus: ¿y ahora qué?

6 de junio de 2010

Mockus y sus votantes están sufriendo el síndrome de aversión a la pérdida: en vez de celebrar el triunfo espectacular del Partido Verde, lamentan su derrota abrumadora respecto de… las encuestas. Y eso es irracional: ¿O cómo creer que en cosa de dos semanas los colombianos habían cambiado tanto que votarían por el bien común y no ya por sus miedos ni por sus intereses inmediatos? ¿Cómo creer que un candidato cívico podía derrotar a Uribe, al uribismo y a todas las maquinarias combinadas? Sin duda, Mockus podría haber tenido más votos; pero no los suficientes para ser Presidente de Colombia.

Por un voto o por millones de votos, el resultado en la segunda vuelta será el mismo. ¿Y para qué entonces la segunda vuelta? Muy sencillo: la segunda vuelta se inventó para que el Gobierno tenga el apoyo de la mayoría, pero también se inventó para que las minorías puedan agruparse en torno al candidato de oposición.

Las minorías en primera vuelta votamos por, pero en segunda vuelta votamos contra: si a usted no le gusta Santos, si tiene alguna duda sobre él, o si le gusta pero cree que un gobierno suyo necesita contrapesos, lo racional sería votar por Mockus. Y por supuesto quienes creemos que Mockus es mejor tenemos el deber de ir a las urnas y de ayudar a una movilización ciudadana que ojalá contrapese la previsible pereza de las maquinarias para gastar recursos y energías en llevar unos votos que para Santos ya no son urgentes.

Una prensa responsable tendría que enfocarse sobre la persona que nos va a gobernar durante los próximos cuatro u ocho años, examinar a fondo su trayectoria, sus asociaciones, sus méritos y sus sombras, la seriedad y viabilidad de sus ofertas electorales. Y la campaña Mockus debería extenderse a todos quienes crean que no todo se vale y que para la seguridad o la equidad se necesita la legalidad: Mockus tiene el desafío de unificar la oposición y de hacer su campaña desde la oposición al uribismo y a quien lo encarnará desde el 7 de agosto.

El Partido Conservador y los liberales se fueron con Santos, y es natural porque necesitan puestos para sobrevivir. Cambio Radical hará lo mismo y por la misma razón. Quedan los verdes, el Polo, las otras minorías, los independientes y sobre todo quedan el voto joven y el voto de opinión; ellos suman alrededor del 35% y no son suficientes para gobernar pero sí para ejercer una oposición que Colombia va a necesitar como el oxígeno.

Una oposición desde donde es posible ejercer la oposición. No desde las maquinarias, que ya se unificaron bajo el mote del ‘gobierno de unidad nacional’ que ofrece Santos, sino desde la ‘cultura ciudadana’ y la movilización organizada de la ciudadanía –donde Mockus sin duda es un maestro–; desde los movimientos sociales y populares –donde el Polo tiene tanto que aportar y que crecer–; desde las universidades, la intelligentzia y los medios –donde puede primar el sentido de lo público–; desde el Congreso, claro está –los ocho senadores del Polo, los cinco verdes–; desde los gobiernos y elecciones locales, que tendrán lugar en unos pocos meses, y desde la construcción en serio del Partido Verde, donde Fajardo, Peñalosa y Garzón tienen tanto que sumar.

Oposición desarmada y no sectaria, por supuesto. Dispuesta a esperar las decisiones y a acompañar los aciertos del próximo gobierno, pero lista a exigir que cumpla sus promesas (tres millones de empleos, más gastos sin impuestos…). Oposición consciente en todo caso de que la Colombia de Uribe y de Santos no es la misma Colombia que todos anhelamos. www.razonpublica.com