13 de noviembre de 2019
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La realidad sobre el fuero militar.

17 de junio de 2010

No puede entenderse, ni mucho menos aceptarse, que se trate de confundir a la opinión pública, por el solo prurito mediático y coyuntural, con sofismas que tienen un inequívoco mensaje electoral, cuando se arguye que se está despojando o vulnerando el fuero militar por la expedición de alguna esporádica sentencia condenatoria por parte de la jurisdicción ordinaria, haciendo un llamado lastimero requiriendo la urgente expedición de una ley que conjure este atropello, a fin de evitar la desmotivación dentro de las filas castrenses por falta de garantías para el desarrollo de su cometido legal.

Esta polvareda, injustificada y perjudicial para la institucionalidad, la levantó el presidente Uribe, a través de una alocución televisiva con una escenografía envidiable: Ministro y unos Generales en uniforme de campaña, para defender al coronel (r) Alfonso Plazas Vega, sindicado de desapariciones forzadas en la retoma del Palacio de Justicia y sentenciado por una juez de la República. En esta nueva intromisión infortunada del Presidente, con lenguaje lamentable, descalificó de plano la providencia proferida al igual que a su signatario.

El pintoresco espectáculo de televisión mencionado, estuvo precedido y reafirmado por una declaración radial del “Jurisconsulto” de la Universidad de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, haciendo referencia al caso del coronel (r) Plazas Vega, y con una inconfundible proclividad a la “satrapía”, manifestó: “Cuando hay buena fe y patriotismo no hay espacio para el dolo. Se excluye totalmente el delito. ¡Por Dios, señor Presidente!, quien fue ese genio profesor de derecho penal que Usted tuvo. ¿Será esta la formación deontológica que orienta esa Universidad?. Claro que esto se reafirma, cuando recordamos aquella ignominiosa orden que impartió a sus amigos parlamentarios ‘paracos’: “Voten los proyectos de ley del gobierno, antes de que los metan a la cárcel”.

La figura del Fuero Militar es tan antiquísima como lo es un solar en Mariquita (Tolima), pilar fundamental de los modelos democráticos del Estado de Derecho, y es y será controvertida por el resto de los siglos por su aplicación y desmanes.

No obstante la diferencia normativa y procedimental de la jurisdicción penal militar y la jurisdicción penal ordinaria, ambos deben ser armónicos con los principios, valores y derechos del orden constitucional, propendiendo por la coherencia de la Carta Política. El fuero militar se materializa con la concomitancia de dos elementos: el subjetivo y el funcional. El primero se refiere a la vinculación directa a la institución castrense y su membresía activa, la segunda a que la conducta se haya realizado en relación directa con el servicio.

La competencia del juzgamiento de los delitos se otorga por mandato superior a la jurisdicción ordinaria, siendo una excepción a esta regla general el fuero militar que está delimitado en nuestro ordenamiento constitucional, consistente en que los delitos cometidos por los miembros de la Fuerza Pública en servicio activo y su ocurrencia tenga relación directa con el mismo servicio, sean juzgados exclusivamente por los Tribunales Militares, que deben integrarse por miembros de la Fuerza Pública en servicio activo o en uso de buen retiro.

Sólo en el poder legislativo recae la competencia de regulación, estructura y funcionamiento, fijación de procedimientos, conductas punibles,  introducción de modificaciones  necesarias, excluyendo de esta prerrogativa a la misma Fuerza Pública, etcétera etcétera., de la jurisdicción penal militar, a través de un código. El hecho de que exista un marco jurídico especial para investigar y juzgar a los militares, no quiere decir que tengan un régimen preferente ni privilegiado, como se tiende a creer, ni se le puede atribuir connotaciones que ni la constitución ni la ley han previsto para el fuero militar.

El fuero penal militar está vivito y coleando en la constitución política de Colombia, y en ella se dice explícitamente que a los militares se les garantiza su propio régimen disciplinario y una justicia penal para juzgar a sus miembros que incurran en delitos que tengan que ver con el estricto cumplimiento de sus funciones. La justicia penal militar no se ha acabado ni ha desaparecido; tampoco, se ha atropellado ni vulnerado el fuero de los militares, como se quiere presentar ante la opinión pública, una cosa muy distinta es que haya sido deficiente y una fuente en potencia de impunidad.

Los espectáculos mediáticos injuriosos del Presidente ya rayan en lo ‘mamones’ y empalagosos, cada vez tienen màs similitud con los del orangután de Venezuela,  desconciertan y asombran cuando queda al descubierto su ambivalencia con la coexistencia de dos sentimientos opuestos: el de la verdad y el de la mentira.

En la alocución presidencial que levantó la polvareda y que puso el grito en las alturas por la condena de Plazas Vega, el presidente Uribe, aparentando consternación  y preocupación, les prometió a los militares que presentaría un proyecto de ley, creo que para darle gusto al generalato, sobre una posible ampliación del fuero que procure proteger (léase impunidad) a los mandos militares de los delitos que por acción u omisión puedan cometer los subalternos. Asì las cosas, lo que se busca es cortar de tajo la responsabilidad en la cadena de mando, convirtiéndose de paso en un régimen preferente y privilegiado, violatorio del derecho a la igualdad. Afortunadamente esta reforma al código penal militar, si es que se hace, tiene control por parte de la Corte Constitucional. El blindaje que se busca con los limites al fuero militar y a la cadena de mando, no son otra cosa distinta que una burla a la ley apoltronando de esta manera una sofisticada impunidad.

¿Por qué el Presidente se muestra consternado y preocupado por la condena de Plazas Vega?.¿Qué busca con esta actitud histriónica de pastorcito mentiroso?.

Por iniciativa del gobierno de Uribe se presentó el proyecto de código penal militar, se aprobó por parte del Congreso y se sancionó la ley por el Presidente en el 2004.En este nuevo Código Penal Militar están señalados taxativamente los delitos cubiertos por el fuero, dejando en claro y expresamente que los únicos que no están sujetos a esta jurisdicción y competencia son los de “lesa humanidad”¿No les parece extraño qué el Presidente haya olvidado que fue él quien sancionó el nuevo estatuto penal militar, y del que trata hoy de no reconocer, amagando con rasgarse las vestiduras?.

Por esta razón, y muchas otras màs, es que no soy uribista, además, yo fui “galanista”, y la diferencia es…ENORME.

PD. No me cabe la menor duda , que el Ejército colombiano es muy profesional y honesto, que unas pocas manzanas podridas dentro de su seno, son producto de la mano civil que ha procurado por medio de incentivos inicuos corromper ingenuos militares, con un afán protagónico desmesurado, valiéndose de acciones de mano ajena macabras y tenebrosas..

Manizales, Junio 18 de 2010.