22 de enero de 2021
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La libertad y la seguridad

13 de junio de 2010

Para quienes crecimos con la idea de que eso no sucede en las democracias la modificación de procedimientos ha sido refrescante, aunque en la práctica se ha moderado el impulso y el alcance de esos cambios.

Para el nuevo gobierno de Inglaterra, encontrar la fórmula que les permita dominar al terrorismo sin sacrificar los valores tradicionales de una sociedad liberal pluralista se ha vuelto discusión pública porque los socios de la coalición de gobierno tienen posiciones diferentes sobre los derechos humanos. Los conservadores tradicionalmente le han dado prioridad a la seguridad nacional y ahora a la seguridad interna. El “permiso para matar” que Ian Fleming le había atribuido a James Bond posiblemente no era una figura que provenía de la imaginación del escritor sino de su conocimiento del servicio secreto de su país.

Pero los liberales demócratas (los Lib Dems) tienen otra perspectiva y han sido muy críticos de las desviaciones o violaciones de las leyes que se llevan a cabo con el pretexto de la lucha contra el terrorismo. La revista The Economist (mayo 22 a 28, 2010) dice que los líderes de los tres partidos dominantes en Inglaterra se consideran fieles defensores de las libertades civiles pero tienen diferencias en lo que se refiere al balance adecuado entre libertad y seguridad. Los dos partidos en el gobierno difieren sobre temas como el derecho de los terroristas a apelar la deportación a países donde pueden ser torturados o asesinados; y los conservadores están pensando en reemplazar el estatuto de derechos humanos vigente en Inglaterra, que es derivado de la Convención Europea sobre Derechos Humanos, por una ley inglesa menos liberal que a los Lib Dems no les llama la atención. Esta iniciativa puede dividir a los miembros de la coalición.

Es probable que, con excepción de Canadá, los países nórdicos, y posiblemente Japón, los otros países industrializados sean más relajados y haya menor tensión sobre estos asuntos que en Inglaterra. Francia y Alemania no tienen una historia inmaculada de respeto a los derechos humanos, aunque en años recientes sí ha habido preocupación en esas sociedades sobre los abusos del Estado y la restricción de las libertades. Alemania e Italia tuvieron que combatir bandas de revolucionarios urbanos radicales y omitir ciertas restricciones legales para dominarlas. En España, el Presidente y varios miembros de su gabinete estuvieron implicados en prácticas antiterroristas ilegales.

En Colombia la tradición ha sido tener leyes que garantizan el respeto a los derechos humanos, pero tolerar desviaciones y violaciones, aun en materia grave. Hasta ahora no se había formado un cuerpo civil de opinión con masa crítica para moderar los abusos que se cometen en el nombre de la seguridad y el orden. El activismo de las cortes en este frente, la súbita irrupción de la ‘ola verde’ en la escena política y el compromiso de Mockus de no permitir ni un solo ‘falso positivo’ más auguran un importante cambio de actitud con amplias repercusiones y nuevos desafíos para el gobierno y los militares que están muy molestos, especialmente por la condena del coronel Plazas Vega, a pesar de que la desaparición de personas no tiene justificación.