26 de enero de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

El presidente electo

21 de junio de 2010
21 de junio de 2010

El buen ejercicio político demostrado por los colombianos pone de relieve la forma cómo se han superado las barreras del temor y el triste final de los partidos tradicionales (liberal y conservador), que ostentaron la supremacía por muchísimos años y quedaron reducidos a unas minorías que ocuparon las últimas posiciones en la jornada previa del 30 de Mayo.

Los resultados electorales del 20 de Junio, mostraron la forma como dos colectividades nuevas (Partido de la U y Partido Verde) son ahora la supremacía política en el país y pusieron en serios aprietos a las colectividades tradicionales que con el paso de los años y sus derrotas tienden a desaparecer.

La madurez política del pueblo colombiano y su posición frente de las maquinarias clientelistas de los partidos, hizo que su repudio se viera reflejado en las urnas, que sin necesidad de mucho análisis los puso al borde de la extinción.

EL PRESIDENTE ELECTO

El nuevo Jefe de Estado que se posesionará el próximo 7 de Agosto, tendrá bajo su responsabilidad la continuación y el refuerzo de varios de los programas iniciados por el presidente saliente Alvaro Uribe Vélez, de cuyo gabinete hizo parte como Ministro de la Defensa, y la ejecución de los nuevos planes anunciados durante su campaña que lo llevaron al triunfo.

Sus propuestas políticas, reiteradas en el discurso que pronunció al conocerse ganador de las elecciones presidenciales, serán desde luego el reto que asumirá como nuevo gobernante.

Quizás lo más incómodo, pero que suele ocurrir en todos los cambios de gobierno, es que desde que asuma el poder, será permanentemente comparado con su antecesor no solo por quienes le rodean, sino por sus mismos subalternos en la Casa de Nariño, pero esta es una práctica común cuando cambian las administraciones, la que desaparece con el correr del tiempo.

LOS ANUNCIOS

Todos sus anuncios fueron importantes durante el discurso, pero quizás los que más llamaron la atención, fueron los relacionados con la continuidad de la lucha contra la subversión y el ultimátum que le dio a los rebeldes de las FARC para que terminen con su actividad y devuelvan a los secuestrados, el respaldo que le dio a las Fuerzas Armadas, el compromiso con los sectores sociales más desfavorecidos y el trabajo en equipo con las otras colectividades para hacer de su gestión un gobierno de unión.

Ahora solo queda esperar que se decante el nivel de euforia y triunfalismo de sus seguidores para entrar a definir con cabeza fría, cuales serán sus propósitos y estrategias a seguir al comienzo de su gestión.

Los colombianos esperamos de Juan Manuel Santos una mano muy firme para modificar la rama de la justicia y una dinámica especial para el manejo de la inseguridad que amenaza con posicionarse en las ciudades.