27 de enero de 2021
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El arquitecto electoral

16 de junio de 2010
16 de junio de 2010

Actual embajador del Uribismo ante la OEA (Organización de Estados Americanos), el pensilvaneño hijo de ‘El Choncho’ Hoyos concibió, estructuró y puso en marcha el controvertido programa presidencial “Familias en Acción” (cuya financiación sale de las arcas del Tesoro Nacional directamente para el discutido rubro de la cohesión social) que le sirve de parapeto al presidente Uribe para retener el poder tras bambalinas, durante varios cuatrienios, a través de sus herederos. Hoy, Santos; mañana, Arias; después, quién sabe.

La estrategia electoral –que le da al partido de la U características semejantes a las del mejicano PRI– luis alfonsoha tenido en otro hijo de Pensilvania un puntal clave para su supervivencia: Oscar Iván Zuluaga, el Ministro de Hacienda, quien  apropia y gira cumplidamente las millonarias partidas presupuestales para que no les falten las pequeñas pero efectivas dádivas a los más pobres que por no tener nada que comer, ni un trabajo estable, hacen largas filas, en ciudades y pueblos, en busca de unos pesos para paliar de manera precaria sus carencias. Debidamente carnetizados, los integrantes de esta invisible fuerza clientelista beneficiados con estas prácticas testimonian su lealtad y gratitud votando, en familia, disciplinadamente, por el candidato que señale ‘papá gobierno’, sin importar quien sea el favorecido. A ojo de buen cubero, se estima que pasan de cuatro millones los sufragios asegurados por este sistema que le produce urticaria al anti-uribismo.

Un riguroso estudio socio-político adelantado por la Corporación ‘Colombia Plural’ acaba de describir este fenómeno que comenzó a colarse desde el 2004 en el ámbito electoral colombiano: “Esta estrategia, cuidadosamente armada por el presidente Uribe a lo largo de los últimos seis años, es un tesoro cuando de votos se trata. Y representa un electorado amarrado en la totalidad de los municipios del territorio nacional. No es de extrañar por lo tanto que Santos hubiera barrido, hecho electoral nunca visto, en todos los departamentos del país. Uribe definitivamente es un genio para las finanzas y los consejos comunitarios”.

Sujetándose a los resultados del pasado domingo, el politólogo Miguel Angel Herrera le da esta lectura a la notoria irrupción, en el escenario político, de este demoledor aparato electoral que ha dejado en pañales a los más avezados clientelistas del pasado y del presente:

“Con la pretensión que el querer y el compromiso político no requieren medios, “dientes” para la organización barrial, el  alimento, el transporte y el alojamiento, Mockus no aprendió lo que enseñó la participación política norteamericana con el triunfo de Obama, esto es, una organización partidista bien aceitada y provista a cuya cabeza estaba Hillary Clinton, y de otro lado, un equipo experto en el manejo electrónico del voto joven y clase-mediero independientes a cargo del experimentado Howard Dean…  Mucho menos pensó el  partido de los Verdes en cómo  confrontar en concreto  la organización de los pobres y miserables de Colombia a través del clientelismo presidencial, directo de familias en acción, guardabosques, soldados campesinos y  formas tradicionales de subsidiar la política clientelista local y regional, que niega la autonomía de los muchos chantajeados por la pura subsistencia”.

Resulta bien paradójico que Hoyos (tan amante de los votos como el jefe Uribe) no pueda utilizar esta descomunal fuerza política en su propio beneficio, puesto que arrastra un castigo que le impuso de por vida el Consejo de Estado que le impide acceder por vía electoral  a cargos de representación popular. ¡Así es la vida!

La apostilla: Para los guasones metidos a politólogos, ‘Familias en acción’ traduce ‘Familias en reelección’, y los guardabosques del uribismo son, realmente, ‘guarda-votos’.