20 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Diego y “la mano de Dios”, en una expo de Johannesburgo

27 de junio de 2010
27 de junio de 2010

Pero aquí, en el Mundial, la creatividad y la pasión por este deporte le dieron vida a una serie de exposiciones para no perderse. "Halakasha" es la primera parada obligada de este recorrido. Se trata de una exposición emblemática para celebrar la primera copa del mundo en el continente africano. Está en la Standard Bank Art Gallery y le debe su nombre al típico festejo que los fanáticos sudafricanos gritan cada vez que se hace un gol.

La expo incluye una colección privada de makarapas (cascos hechos a mano que se llevan a la cancha), vuvuzelas (las ya famosas y ruidosas trompetas) y toda clase de obras vinculadas con los mundiales.

La muestra ocupa dos pisos de la galería y en el superior "La mano de Dios" se alza cual cáliz en el centro sobre una plataforma de césped sintético, como si fuera un altar. La rodean dos tribunas con 156 makarapas que cumplen una doble función: representar a los hinchas y a los fieles. Es que, como subraya la curadora de la exposición Fiona Rankin-Smith, el fútbol es una religión.

Según explica, a esta obra se la puede mirar desde dos ángulos: uno argentino y otro más místico. Para ella, hace referencia al gol de Diego contra los ingleses en 1986 o puede representar la ayuda "divina" que recibe un arquero a la hora de parar una pelota del oponente.

La historia de Sudáfrica también tiene su lugar: una serie de documentos y placas hechas a mano por presos políticos de Robben Island, donde el fútbol era uno de los deportes permitidos y estuvo preso Nelson Mandela, recuerda cómo los años de plomo perjudicaron este deporte. No hay que olvidar que en 1975 la FIFA expulsó al país por su política segregacionista y no fue hasta 1992 que volvió a abrirle las puertas.

Las fotos impactantes de hinchas de Angola, Camerún y Ghana acompañan durante el recorrido. Y varias esculturas de los Kaizer Chiefs y Orlando Pirates -los Boca-River sudafricanos- dan el toque local. Simmon Gush, un sudafricano, suma su partido de fútbol con inmigrantes en medio de las vías de un tren a modo de película-documental. "Cada jugador tiene una micrófono puesto lo que genera un sonido impresionante. Es una metáfora de la inmigración porque se juega en medio de las vías, en una situación casi imposible. Y muestra como a través del fútbol se puede pasar al siguiente nivel, superar barreras y convertirse en una superestrella", explica Fionna.

La muestra se completa con el aporte de los isangoma y inynga, adivinos y curanderos del sur de África, que hacen uso de sus prácticas rituales para garantizar la victoria de sus equipos favoritos y echan mano a la magia para protegerlos de sus rivales.

A pocas cuadras de allí, en Arts at Main, "The beautiful game" (El hermoso juego) invita a conocer tambores futboleros de los 60 y 70, además de posters de lanteriores Copas del mundo. En la Joburg Art Gallery, el director de cine alemán Harun Faroki expone su documental sobre la Copa pasada. En 12 pantallas gigantes se pueden ver ángulos nunca antes presentados sobre la final entre Italia y Francia. Su trabajo incluye animaciones 2D y 3D que permiten ver en detalle el cabezazo que Zinedine Zidane le dio a Marco Materazzi. En la escondida galería Red Line el ex jugador de fútbol chileno Mario Álvarez Jiménez expone una serie de fotos.

En el Jabulani Central de Adidas en Mandela Square aguardan una serie de pinturas que serán subastadas por Internet al final de la Copa a beneficio de una de las fundaciones de Nelson Mandela. Son cuadros que pintan a medida que avanza la Copa los artistas Paul Junior Kasemwana y Espoir Kennedy. Dos obras recuerdan a la Argentina. Una de ellas representa los tres goles de Gonzalo Higuaín frente a Corea del Sur y otra destaca la figura de Lionel Messi.

Entre todas las ofertas artísticas, nadie puede dejar de pasar por Mary Fitgerzald Square. En esta plaza, el hincha más grande de todos no para de alentar a los equipos. Se llama Cratefan y es una escultura de Porky Hefer y Warren Lewis. Mide 16,5 metros, pesa 25 toneladas y está hecho de cajones de coca-cola.