22 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Picardías electorales

16 de mayo de 2010

¿A cuál significado se refería el candidato Santos cuando, al defender una cuña publicitaria controvertida, dijo que se trataba de meterle a la campaña presidencial un poco de “picardía”?

En la cuña alguien imita la voz del presidente Uribe, y repite frases que el mismo Presidente usó, e invita a votar por Santos. Hay cuñas parecidas, como la que dice que “nuestro líder” (el Presidente) no puede decirlo, pero hay que votar por el candidato de la U.
El objetivo es claro: frenar el ascenso de Mockus y su ola verde, mostrando que Santos es el candidato del presidente Uribe y utilizar en su beneficio la favorabilidad alta que sigue teniendo el Presidente en las encuestas. Con el mismo propósito el partido de la U promueve una manifestación popular para agradecer a Uribe su gobierno. Es válido, pero la picardía está en que no la hacen en agosto, sino dos días antes de las elecciones.
Es cuestionable, porque la Constitución prohíbe al Presidente tomar partido y usar su imagen para apoyar una campaña particular. Para burlar esta prohibición legal, Santos, seguramente aconsejado por su controvertido asesor venezolano, J.J. Rendón, acude a la “picardía” de las imitaciones donde otros comentan lo dicho por el Presidente para apoyarlo, pero que no puede repetir porque lo vuelve a amonestar el Procurador.
Esta “picardía” no es una travesura de muchachos, porque las travesuras contra la ley se llaman delitos y porque está en juego nada menos que el destino del país durante los próximos cuatro años. Es más bien una “bellaquería o disimulo en decir algo”.
Pero no es la única acepción de “picardía” utilizada por la U contra los otros candidatos. Es una picardía como “intención o acción deshonesta” tratar de sonsacar líderes de otros partidos ofreciendo puestos y prebendas, como denunció Noemí Sanín que han hecho para llevarse gente del partido conservador a la U, y como han intentado hacerlo con parlamentarios liberales.
También fue una picardía como “acción baja, ruindad, vileza o engaño”, decir que Rafael Pardo era aliado de la guerrilla, o tergiversar las declaraciones de Mockus sobre la extradición del Presidente, cuando dijo que preferiría no extraditarlo. Y es una picardía como “dichos injuriosos o denuestos” señalar a Mockus como ateo, cuando hasta el mismo cardenal Rubiano ha salido a defender su religiosidad.
La campaña de la U está llena de picardías, pero no parecen preocupar a Santos. Peor aún, su gran argumento para defender la cuña cuestionada fue decir que las encuestas mostraban que a la mayoría de la gente le gustaba. Es decir: la opinión de unas supuestas mayorías están por encima de la ética y la ley; es decir, el fin justifica los medios; es decir, usemos los atajos porque todo vale para ganar la Presidencia.
Como le dijo Darío Arizmendi a Santos, “la manera como cada candidato conduce una campaña nos indica a los colombianos su talante como gobernante”. Y Colombia no aguanta otro gobierno de picardías y falsos positivos. El Universal.