26 de febrero de 2020
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Persiles y Segismunda; se elegirán-se elegirá; concordancia

6 de mayo de 2010
6 de mayo de 2010

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA
Por Efraín Osorio López (*)
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Como “la ocasión es calva”, no la puedo dejar pasar sin hablar de la obra del genio español.

¡De malas, muy de malas, este don Cecilio Rojas! Con frecuencia, porque él lo hace asiduamente, en la transcripción de sus llamadas a Línea Directa de LA PATRIA escriben mal algunas de las observaciones que hace. Y, ¡claro!, el resultado muchas veces es hilarante. Ejemplo categórico, el publicado el 13 de abril, que apareció de esta manera: “Y la columna “Tú preguntas yo contesto” informa que Cervantes es autor de trabajos de perfiles, y autor también de Segismunda como si fueran dos escritos diferentes, se trata de una novela que lleva por título ‘Trabajos de Perfiles y Segismundo’ ”. ¡Qué pesar de don Cecilio, las barbaridades  que le hacen decir! Como “la ocasión es calva”, no la puedo dejar pasar sin hablar de la obra del genio español. Es innecesario hacer mención de  “El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha”. Además de esta creación inigualable, Cervantes escribió poesía, piezas para teatro, entremeses (obras cortas con las que entretenían al público inquieto en los intermedios de la obra principal), y las novelas “La Galatea”, “Novelas Ejemplares” (doce, en total, entre ellas “El licenciado Vidriera”, “Rinconete y Cortadillo”, “La ilustre fregona” y “El casamiento engañoso y coloquio de los perros”) y “Los trabajos de Persiles y Segismunda” (“Historia Septentrional”), su última criatura, de cuyo nacimiento editorial no pudo ser testigo. En su dedicatoria a don Pedro Fernández de Castro, que redactó “puesto ya el pie en el estribo”, y después de haber recibido la Extremaunción, dice: “Puesto ya el pie en el estribo, / con las ansias de la muerte, / gran señor, ésta te escribo /. Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…”. En ochenta  capítulos, divididos en cuatro libros, Cervantes narra “las peripecias de Persiles, príncipe de Thule, y su amada Segismunda, princesa de la isla Finlandia, en su largo y accidentado peregrinaje hacia Roma (a través de Portugal, España y Francia, con los seudónimos de Periandro y Auristela), donde el Papa santificará su amor y se unirán en matrimonio”. En la novela, Cervantes “combinó la intriga con el ejemplo moral, la aventura con lo instructivo, y quiso cifrar en ella una alegoría de la vida humana, zarandeada entre la bondad y la maldad, el azar y el albedrío, en su camino hacia la salvación” (Domingo Ródenas de Moya). Para que tenga una idea, nada más, transcriptor.**

“En la Universidad Nacional, sede Manizales, se elegirán este año a los decanos de las facultades…”, así compuso esta oración el encargado de Revista (LA PATRIA, IV-16-10). La redacción castiza es: “…se ‘elegirá’ este año a los decanos…”. Esta forma de construcción tiene relación con el empleo de la preposición ‘a’ para el complemento directo (acusativo). La directriz es simple: Si se requiere la preposición para el acusativo, el verbo irá en singular, verbigracia: “La Universidad de Manizales elegirá este año ‘a’ sus representantes” (“se elegirá este año a…”); si  no se requiere, el verbo debe ir en plural, así: “La Universidad busca representantes” (“Se buscan representantes para la Universidad”). En el primer caso hay determinación; en el segundo, no, ¿Complicado? Con un poco de análisis se tornará sencillo.**

La muy venerable Iglesia Católica  (venerable, digo, a pesar de los reprochables pecados y delitos de unos pocos de sus ministros), sacó de su liturgia el latín y le dio el golpe de gracia a la segunda persona del plural de los verbos (cantáis, decís, elogiáis). Hoy en día sólo echan mano de ella la periodista Salud Hernández Mora y sus paisanos, allá en España. Y es más aceptado, para que ‘sepáis’ vosotros, el fastidioso voseo de los argentinos  y de Maturana, al que le dedica un buen pedazo la “Nueva gramática de la lengua española” (4.7a).  Hoy en día, en las iglesias nos dicen: “Pueden ir en paz” en lugar de “podéis ir en paz”. Más popular y democrático, dicen los que defienden este uso. Es claro que no era mi intención hablar de esto, sino de la forma como ese cambio traicionó al padre Gallo, en su Oasis del 18 de este mes, pues así escribió: “No se critiquen unos a otros. ¿Quién eres tú para juzgar a tu prójimo? Sean pacientes y no se desanimen” (LA PATRIA). Para no violar la concordancia gramatical, debió dar los consejos de esta guisa: “No se critiquen unos a otros. ¿Quiénes son ustedes para juzgar a su prójimo? Sean pacientes y no se desanimen”. Así sí nos entendemos, padre.**

Y hablando de ‘concordancia’ o, si así lo ‘queréis’, de ‘ilación lógica’ o de ‘sintaxis correcta’, el señor José Félix Lafaurie Rivera pecó contra todas en esta frase: “Es creciendo y mejorando bienestar para lo cual se firman” (los Tratados de Libre Comercio) (LA PATRIA, IV-20-10). No hubiera cometido tal transgresión si hubiese escrito de este modo: “Es para crecer y mejorar bienestar para lo cual se firman”, don José Félix.