26 de enero de 2021
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Murió Gary Coleman, el actor de la serie «Blanco y Negro»

28 de mayo de 2010
28 de mayo de 2010

arnoldAsí lo informó el portal de noticias del espectáculo TMZ. Coleman estaba hospitalizado con respirador artificial en una clínica en Utah por una hemorragia cerebral.

El actor se había hecho popular a principios de los 80 por su papel de Arnold en "Diff'rent Strokes", una serie en la que dos hermanos negros de Harlem eran adoptados por un viudo blanco y millonario. Su frase "¿De qué estás hablando Willis?" fue un latiguillo repetido una y mil veces en la serie y pasó enseguida al habla cotidiana.

Coleman medía apenas 1,40 a causa de una enfermedad congénita del riñón que le causó nefritis y detuvo su crecimiento de niño.

Después de "Blanco y negro", que duró seis temporadas en la cadena NBC y dos en ABC, su popularidad se extinguió. Y a los constantes problemas de salud se sumaron varios traspiés judiciales.

Sus jóvenes compañeros en la serie televisiva, Todd Bridges y Dana Plato, también sufrieron problemas. El hermano de Coleman en la ficción fue detenido y acusado de tentativa de homicidio en 1997. Y Plato se suicidó en 1999. El Clarín, Buenos Aires.

Un pasaje de su vida

Gary Coleman: Veneno en frasco chico

A los 39 años, el astro de la serie "Blanco y negro" está arrepentido de haber sido la gran estrella infantil de los '80. Cómo malgastó su fortuna, la crisis con sus padres y sus raros oficios nuevos.var ii = 0; var mm = Array(); var mmNro = Array(); mmFotos = false; mmVideos = false; mmInfos = false; var mmMin = 0; for(var ii = 1; ii < mm.length; ii++) if (mmNro[ii] < mmNro[mmMin]) mmMin = ii; mostrarMM(mm, mm[mmMin]);


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El Clarín, Buenos Aires

Mi pasado tiene la misma relevancia que un Ford T. Lamento no haber tenido el conocimiento para poder decidir actuar o no de niño. Si tuviera la máquina del tiempo, iría al momento en que tenía 7 u 8 y me aseguraría no cometer el mismo error". Cada vez que habla de su pasado, Gary Coleman escupe resentimiento. No es para menos: se convirtió en estrella sin siquiera decidir si estaba dispuesto a pasar su infancia en un estudio de TV y a costa de un problema de riñones que lo llevaba a verse como impúber cuando ya coleccionaba romances juveniles.

El chiquitín mofletudo, rey de la comedia en los 80, nació en Zion, Illions, Estados Unidos, en 1968. Su simpatía caricaturesca frente a cámara le generó una fortuna de más de 18 millones de dólares sólo por su actuación en TV, suma que gastó —en parte— en tratamientos para alcanzar una estatura mayor a 1,42. Jamás lo logró.

Durante su mejor momento artístico, el eterno Arnold Jackson de Blanco y negro (Different Strokes, como en verdad se titulaba la serie) recaudaba 70.000 dólares por episodio y era el niño más visto en la televisión estadounidense. Pero detrás de su simpatía y la muletilla que conquistó el mundo ("¿De qué estás hablando Willis?"), se disimulaba un chico que no sabía muy bien qué hacer con su fama.

El disparador fue la publicidad: impulsado por sus padres, filmó 90 comerciales antes de ser descubierto por un zar de la TV estadounidense (Fred Silverman), quien lo invitó a grabar el piloto de lo que luego sería Blanco y negro, ciclo que fue pensado primero como melodrama con aires de denuncia sobre discriminación racial y terminó en una comedia liviana que permaneció en pantalla ocho temporadas (1978-1986).

La crítica se maravillaba con el descubrimiento: Gary no sólo tenía herramientas para hacer reír, sino que sin haber estudiado actuación improvisaba como un cómico veterano. Mientras atravesaba dos implantes de riñón y varias diálisis, simulaba su mejor cara y desplegaba todo su arsenal de guiños. Se supo tiempo después que muchos de sus gags no figuraban en el guión y él mismo los inventaba sobre la marcha, lo que llevo a Conrad Brain (su padre de ficción) a declarar que el niño tenía "el coeficiente intelectual de Einstein".

Cuando la serie concluyó, los chicos Drummond (así se llamaban en la serie) reivindicaron por enésima vez el karma de los niños estrella (ver ¿Sabías?). Gary, particularmente, tomó consciencia de que el patrimonio que construyó a fuerza de morisquetas había sido malgastado por sus padres y los denunció. Para ese entonces su aparición en pantalla declinó, sobrevinieron dos intentos de suicidio y una quiebra económica que parecía insólita. "Hubo un tiempo en que la fama no me dio de comer ni me pagó los impuestos. Fui cuidador de parques", admitió. También se ganó el pan como guardia de una playa de estacionamiento, fotografía que recorrió el mundo y fue ridiculizada por la prensa amarilla de su país.

El tercer paso fue postularse como gobernador de California en las mismas elecciones en las que se presentó Arnold Schwarzenegger (quien finalmente ganó). Lo hizo junto a una pornostar y ocupó de nuevo las primeras planas, como lo había hecho años atrás al ir a la cárcel por golpear a un fan.

Asqueado de la industria televisiva y cinematográfica, montó una empresa de videojuegos y trenes a escala, aunque de vez en cuando se presta a una aparición mediática (siempre y cuando el cachet lo justifique). Dos años atrás, por ejemplo, volvió al cine (en la comedia Church Ball), pero su reaparición pasó casi inadvertida.

Hoy, a los 39, vive en soledad, se rehúsa a tener pareja y focaliza sus energías en su salud y en las campañas subliminales contra los niños actores. "Mi mayor arrepentimiento siempre será ser actor, aunque amo la profesión", sorprendió meses atrás. "Si tuviera el tamaño y la edad, actuaría en películas de ciencia ficción, pero no doy el physique du rol. La verdad, nunca me interesó ser leyenda ni una celebridad. Soy mortal".