21 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La Pereira de las cifras y los reportajes

5 de mayo de 2010
5 de mayo de 2010

Así sea con historias inventadas o con reportajes serios, lo importante es entender que tenemos una gran cantidad de problemas por resolver, pues al parecer nos seguimos viendo como una ciudad pequeña con las dificultades propias de una ciudad grande.
Violencia, desempleo, prostitución, sicariato, pobreza, corrupción, desigualdad, son problemas en la gran mayoría de las ciudades de Colombia y del mundo, sin embargo, aún no sé por qué Pereira tarde o temprano se convierte en el ejemplo para mostrar las más truculentas historias, cuyo fin en los medios no es otro que el de captar audiencia y vender pautas, bajo el descarado argumento de “es que eso es lo que vende”, o peor aún “eso es lo que quiere la gente”. Yo creo que la gente quiere cosas distintas.
Me contaban que hace poco el director de la revista Semana, Alejandro Santos, se reunió en Pereira con empresarios, funcionarios públicos y representantes gremiales, donde les decía que la revista entendía que este era un país de regiones y que la mayoría de las veces esas regiones eran mostradas exclusivamente por sus aspectos negativos, que pretendían hacer un informe para destacar lo bueno. Tristemente la misma revista unos días después, en su edición virtual, no solo le hace eco a la mentirosa historia de los baby sicarios, sino que vincula los distintos apartes del videomontaje en su página.  ¿Era necesario ese despliegue? ¿Cuál fue el aporte de la revista a la solución de la problemática?
Lo grave es que no solo es en los medios periodísticos, sino también en las novelas, películas y series que nos venden los canales privados de Colombia y luego exportan al mundo con gran “éxito”.  En esas súper producciones que anuncian con bombos y platillos y les dan todos los premios, pero además todo el empuje a punta de autopromoción van esas historias malsanas, que a fuerza de repetirlas se han convertido en caldo de cultivo para que en nuestras ciudades haya más Rosarios, más John F, más Perrys, más diablas, más maneras de perpetuar esos truculentos personajes que son presentados casi como héroes y que allá arriba en la comuna muchos les verán como ejemplo de superación.
Si a esto le sumamos lo que las cifras oficiales muestran, pues la verdad es que la sensación que se genera es incluso mucho peor que la realidad. Realidad que no debemos desconocer pero tampoco ayudar a magnificar. Realidad que debemos enfrentar con valor y entereza pero también con fines altruistas y no sólo económicos.
Lo que pasa o sucede a diario en nuestras ciudades o regiones, como dije anteriormente, no lo podemos desconocer, pero esos actos de intolerancia, desigualdad, violencia y tragedia deben ser mostrados con responsabilidad, no como un espectáculo o show que prende radios y televisores, dispara enlaces de internet y aumenta la circulación de los periódicos.Pereira sufre actualmente lo que muchas ciudades en Colombia y en el mundo han experimentado. Se trata de una gran campaña de descrédito, no sé si voluntaria, que muestra lo más malo, aquello de lo que debemos sentir vergüenza que suceda en nuestra ciudad.
No es negar o tapar el sol con un dedo, es utilizar esas dificultades para convertirlas en oportunidades, demostrar que a pesar de las vicisitudes existe esperanza para hacer cosas que redunden en bienestar para la comunidad.
Seguramente si le abrimos más espacios a las cosas positivas, la visión sobre la ciudad será más atractiva para propios y foráneos.  Si traemos más gente a la ciudad y le apostamos a grandes eventos seguramente la imagen de nuestra ciudad mejorará.  Ya lo hizo Medellín que pasó “del miedo a la esperanza”, sin dejar de tener a cuestas muchos de los problemas que le hicieron mala fama en el mundo entero; lo está haciendo el país, que sin dejar de tener los problemas de siempre, hoy se vende como “el riesgo es que te quieras quedar”.  ¿Por qué no podemos hacerlo también nosotros los pereiranos? La Tarde.