21 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

¿Fallaron las encuestas o los encuestadores?

31 de mayo de 2010
31 de mayo de 2010

Firma encuestadora 

Intención del voto medida en la última encuesta*

 

 

 

 

 

Santos

Mockus

Noemí

Petro +Pardo+ Vargas

TOTAL

CNC

39.0%

34.0%

9.5%

17.5%

100%

Datexco

39.8%

38.6%

10.2%

11.4%

100%

Invamer

38.8%

35.4%

9.1%

16.7%

100%

IPSOS

39.5%

37.2%

7.0%

16.3%

100%

 

 

 

 

 

 

Resultados**

47.6%

22.0%

6.3%

24.2%

 

 Losprononósticos hechos por las firmas encuestadoras sobre la intención del voto den las elecciones del 30 de mayo pasado fallaron ostensiblemente. No se presentó el voto-finish o ventaja mínima entre el ganador y el inmediato competidor. Tampoco aparecieron en las urnas un numero inusitado de electores (20 millones) como lo habían pronosticado las  encuestas. Esta realidad ha hecho pensar que estas mediciones de opinión practicadas por varias décadas en Colombia han dejado de tener valor como instrumento predictivo de los resultados de los comicios electorales.

*Los porcentajes se han normalizado a cien eliminando voto en blanco y NS NR. Los resultados **Corresponden al Boletín 49.

Desestimar el conocimiento proporcionado por las mediciones de opinión, puede ser un grave error. Desde hace muchos años en nuestro país y en muchos otros, las encuestas han permitido avanzar en la investigación sociopolítica y en el sano ejercicio del derecho a la información. Lo importante es diferenciar entre encuestadores. Muy pocos han incorporando nuevas tecnologías para tomar la información y controlar su validez. Casi ninguno ha introducido elementos estadísticos nuevos aptos para reconocer las variaciones estructurales ocurridas dentro del llamado mercado electoral. El pragmatismo en búsqueda de beneficios individuales o el caudillismo soñando con un salvador, perturban ahora la tranquilidad de las aguas que permanecían estancadas en los remansos azul, rojo, a la izquierda o a la derecha.

             A través de encuestas es posible establecer el porcentaje de la población que posee una característica de interés social, político o económico. Se puede medir desde la preferencia del consumidor por una determinada gaseosa, la tendencia de los cambios demográficos calculados por el porcentaje de mujeres que tuvo un hijo en el último año o, en el campo político, el porcentaje de ciudadanos que va a votar por un determinado candidato.

El margen de error

Una muestra estadística, si está bien diseñada y correctamente interpretada, permite conocer las características de una población dentro de un rango de precisión previamente definido. En los medios de comunicación se suele hablar de este grado de precisión como el margen de error sin detenerse a describir el concepto desde el punto de vista técnico.

Para ilustrar el concepto del margen de error se puede tomar un caso específico de la estimación del porcentaje de personas que iría a participar en las elecciones. Una de las firmas encuestadoras* pronosticó un  69% de participación con un margen de error del  3.1%. Con ello está anunciando que  muy probablemente la proporción de votantes, respecto del total de ciudadanos, estaría en un máximo de 71.1 % y un mínimo de 66.9%.

*IPSOS – Napoleón Franco tomado de los que estaban “seguros de votar en las próximas elecciones”

Determinar si la encuesta acertó es bastante sencillo. Basta comparar el  valor de la participación electoral publicado por el organismo electoral con el porcentaje pronosticado por el encuestador, establecer la magnitud de la diferencia y calcular el porcentaje que tal diferencia representa respecto al total de votantes real.  El error relativo* resultó ser 40.1%, una cifra casi 13 veces  mayor al valor anunciado como  el margen de error del 3.1%. 

 

Este cálculo muestra a las claras la gran imprecisión de la medición. Si la intención de voto por un candidato está medida con el mismo instrumento, posiblemente esté afectada por errores de similar magnitud.

 

* Siguiendo estos pasos  descritos se encuentra que el 30 de mayo votaron el   49.24% de los ciudadanos y la encuesta pronosticó el 69%, en consecuencia el error absoluto fue de  69 – 49.24= 19.76 puntos porcentuales. El error relativo, en consecuencia, resultó ser  19.76/ 49.24 = 40.1%.

 

El error promedio

Este ejercicio de evaluación del grado de acierto de una estimación es muy común en la práctica estadística, se conoce como el error absoluto porcentual promedio (Mean absolute percentage error MAPE). Este es el concepto más apropiado para evaluar el error de una encuesta sobre la intención de voto cuando compiten más de dos candidatos.

El cálculo del MAPE para la intención de cada una de las cuatro firmas encuestadoras permite cuantificar la diferencia existente entre las últimas mediciones hechas por cada uno de ellos y el resultado de las votaciones pasadas.

Firma Encuestadora

Error Absoluto Porcentual al medir la intención del voto por los candidatos

MAPE

Santos

Mockus

Noemí

Petro+ Pardo+ Vargas

CNC

18.0%

54.8%

50.9%

27.6%

37.8%

Datexco

16.4%

75.9%

62.9%

53.0%

52.0%

Invamer

18.4%

61.2%

45.1%

31.1%

38.9%

IPSOS

16.9%

69.4%

11.1%

32.7%

32.5%

 

 El menor MAPE fue para IPSOS Napoleón Franco con un valor de 32.5%. El segundo menor fue para el CNC con 37.8%.  El tercero para Invamer con el 38.9% y el último para Datexco con un cincuenta y dos por ciento. Los MAPEs de las encuestadoras están muy por encima del margen de error de las encuestas 3% considerado como  un estándar. 

En conclusión: las encuestas son instrumentos técnicos confiables pero los encuestadores deben actualizar sus diseños, incluir la intención del voto exclusivamente de quienes manifiestan  estar seguros de votar. Si se les hubiese permitido hacer encuestas durante la última semana previa a las elecciones, probablemente el error habría sido algo menor pero seguiría en niveles inadmisibles: entre 11 y 17 veces mayor que el margen de error anunciado.

Bogotá, junio 1 de 2005