18 de enero de 2021
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Uribismo en caída libre

10 de mayo de 2010
10 de mayo de 2010

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroLos partidos uribistas son el resultado de personajes atraídos por la arrolladora presencia del presidente Uribe, seducidos con los halagos de puestos y prebendas. Surgió una alianza de fuerzas heterogéneas, que se formaron en la herencia clientelista del Frente Nacional y del bipartidismo y que aprendieron a sostenerse en el poder despreciando la ideología.

Durante ocho años el Presidente logró desarrollar un sistema de gobierno en contacto permanente con el pueblo, mientras tanto el grupo de poder le forjó el culto a la personalidad conocido como uribismo. De este modo se creó el ambiente adecuado para la corrupción, escándalos, borrachera de poder, daño institucional y la agresión a países y gobiernos vecinos.

Como consecuencia surgió la lucha por la sucesión, encarnada en Juan Manuel Santos, heredero del uribismo, y el inmenso anhelo de transformación en los otros sectores políticos y sociales; porque la campaña por la presidencia no se libra entre izquierda y derecha, sino entre la continuidad y el cambio.

Cuando la Corte Constitucional hundió el referendo reeleccionista (26 de febrero) pocos uribistas imaginaban el significado de la cascada de aplausos que retumbó en todo el país, ni las innovaciones que se iban a producir en la forma de hacer política.

Mockus sube a pesar de sus propuestas

En esta veloz, atractiva e interesante campaña política, llama la atención el vertiginoso ascenso de la Ola Verde dirigida por Antanas Mockus. Desde el 14 de marzo su crecimiento es arrollador, debido el nuevo estilo de hacer política. Según la última medición de IPSOS-Napoleón Franco (26 de abril) Mockus lidera las encuestas con 38 por ciento, seguido por Santos, con 29 por ciento. Y en una eventual segunda vuelta Mockus sería el ganador, con 50 por ciento, mientras que Santos sólo llegaría al 37 por ciento. Y según el opinómetro revelado por Datexco (abril 30) la intención de voto por Antanas es de 38,7 por ciento, mientras que por Santos bajó a 26,7 por ciento.

¿Cuál  es la realidad del  programa de Antanas Mockus?

De acuerdo con Rudolf Hommes, Antanas “ha sido poco preciso en sus planteamientos de política económica” y el senador del Polo, Jorge Enrique Robledo, afirma que Mockus “es un candidato dentro del neoliberalismo de libre comercio, las privatizaciones, la globalización, la concentración de la riqueza”.

En esta misma dirección anota el politólogo Mauricio Vargas que Mockus tiene inclinaciones neoliberales y agrega: “Ha criticado al Presidente en temas de corrupción pero ha sido solidario con la seguridad democrática”

Para las personas hastiadas y cansadas con ocho años de gobierno uribista, con todos los escándalos inherentes y consecuencias, el discurso de Mockus plantea la legalidad y esto significa un aire refrescante. Luchar contra la marrulla y el clientelismo y   proponer la transparencia, es un nuevo estilo de hacer política.

Los enemigos de Antanas Mockus lo critican por excéntrico, y afirman que sus propuestas son incomprensibles; pero los niños y los jóvenes lo entienden. Es que Mockus a toda hora se comporta como un educador que invita a acatar la ley por convicción. Por ello habla de moral, de valores y de principios. Estos mensajes mueven a los nuevos electores y a las personas que no votan, porque viven agobiadas por el poder de los políticos tradicionales. Así se explica el avasallador crecimiento en las encuestas y el desespero del uribismo.

Santos: lobo disfrazado de Caperucita

Juan Manuel Santos ha invertido muchos años de su vida política para llegar al poder. Disparó su protagonismo desde que ingresó al ministerio de Defensa: el manejo de la política de seguridad democrática, el ataque a la base militar de las Farc, en Ecuador, para eliminar a Raúl Reyes, la Operación Jaque, el problema de las bases militares, los “falsos positivos”, los problemas con Hugo Chávez y muchos más.

Las tremendas dificultades diplomáticas con los vecinos salen hoy a la luz pública. Al respecto dijo Chávez que si el candidato de La U gana podría “generar una guerra” y lo bautizó “lobo disfrazado de Caperucita”. Al mismo tiempo le hizo un llamado a Santos para que ofrezca excusas por el bombardeo al campamento de Raúl Reyes en Ecuador. Y para agravar la situación política del candidato Juan Manuel Santos, continúa vigente la orden de prisión preventiva, en Ecuador, por su participación en dicho bombardeo, como ministro de Defensa. Todos estos aspectos le dificultan la campaña por la presidencia, pues lo muestran como un candidato de extrema derecha. Para neutralizar lo anterior nombró como vicepresidente al ex dirigente sindical Angelino Garzón, quien no le aporta votos y en cambio asusta a los seguidores de centro derecha.

La campaña del desespero

Si algo está quedando claro es que millones de colombianos están cansados con el bipartidismo y con la herencia del Frente Nacional: movimiento  guerrillero, violencia política, expropiación de los campesinos, gamonalismo, concentración de la tierra, descomposición de los resguardos indígenas y clientelismo político.

El bipartidismo golpeó a los terceros partidos (Anapo, MRL, Partido Comunista, Nuevo Liberalismo y Unión Patriótica) e hizo posible el surgimiento de un presidente que se convirtió en caudillo político. Hoy los colombianos podemos cambiar la situación. Los resultados de las encuestas producen angustia y desespero en la campaña de Santos, porque se desinfla el uribismo. Por esta razón el presidente Uribe viene apoyando a su candidato, aunque produce el efecto contrario. Al respecto un editorial de El Colombiano (abril 25) dice lo siguiente: “Presidente ¡Prudente silencio! No consideramos ni bueno ni positivo, que el Presidente caiga en la tentación del proselitismo electoral, aun sin mencionar nombres… Actuar así puede convertirse en un nocivo bumerán que afectaría la candidatura que mejor garantiza la consolidación de su acertada Política de Seguridad Democrática”.

Se sienten pasos de animal grande. Mientras tanto se lanzan duros ataques entre los seguidores que actúan en las redes sociales de internet y en las columnas de opinión. Mockus, líder en las encuestas, es el blanco del juego sucio.