18 de noviembre de 2019
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina
Aguas de Manizales. Banner octubre de 2019.

Ciudadanos y electores

10 de mayo de 2010

Aquí la corrupción demuestra que es una rueda suelta en manos de una burocracia feroz, de una clase politiquera cuyo único objetivo es, por supuesto, enriquecerse rápidamente.

¿Quién da cuenta de qué? Porque ante esta delirante demostración de gastos se tiene la impresión de que vivimos en un país donde cada municipio cuenta con un erario público sin fondo alguno. Un país rico, derrochador, que celebra eventos sin ton ni son, que firma contratos de obras públicas que solo alcanzarán a ver nuestros bisnietos, mientras los funcionarios que celebran los contratos reciben su jugoso estipendio.

¿Cuándo cada ministro saliente hará el informe donde quede claro lo que realizó y lo que dejó de realizar? Por un lado el despilfarro supondría, repito, la presencia de una economía estable, pero por otro lado la miseria aumenta, las enfermedades diezman tanto como el hambre y a nadie parece preocuparle el destino de esta población olvidada. Ya vimos que la izquierda utilizó viudas y huérfanos, millones de desplazados, como un motivo estratégico para sus objetivos políticos. Los mil cien millones de pesos que el orondo Consejo de Estado concedió a Iván Cepeda para indemnizarlo por el asesinato de su padre, contrasta con el desamparo de una población que sigue siendo castigada y masacrada por las Farc.

Luego de ocho años ¿cuáles son las grandes vías nacionales, los planes de integración regional que puede presentarnos el Ministro de Transporte? ¿No está a punto de colapsar el Transmilenio bogotano, mientras nada se sabe de cuándo se recuperarán los miles de millones de pesos entregados a la firma Nule? ¿Dónde están los miles de millones destinados a purificar las aguas del rio Bogotá? ¿Qué ha pasado con la infame trocha que une a Medellín con Quibdó?

Que los congresistas decidan aumentarse el sueldo e igualmente lo intenten, descaradamente, los ex congresistas ¿no es una demostración de que la corrupción es un proceso de degradación que se manifiesta de las más diversas maneras? Recordemos al niño de 12 años convertido en una bomba, a la niña de 6 años que voló en pedazos con la llamada bomba bicicleta. ¿Quién lo hizo?

Curiosa manera de comprobar que en los electores colombianos existe una amnesia dirigida, en que les interesa más leer sobre las bondades del onanismo o los chismes de la farándula, en medios de comunicación, para los cuales el dolor de las gentes es completamente ajeno.

¿Qué le piden los electores a los candidatos a la presidencia? Programas de gobierno. ¿Quiénes son los electores? Aquellos que están determinados por esos candidatos a los cuales siguen por mera simpatía, porque hablan o no hablan bien, o porque hacen promesas. Fíjense con qué facilidad se desconocen las causas verdaderas que nos llevan a ser no ciudadanos a conciencia sino simples electores. Fíjense igualmente con qué rapidez rótulos como los étnicos, los que hablan del derecho a la diferencia, aquellos que usurparon la vocería de los desplazados, se convirtieron en una receta que se desgastó rápidamente después de conseguirle puesto a unos falsos líderes.

¿No es este el poder demoledor de las sociedades de espectáculos, el de hacernos creer que no existe el terrorismo, ni el narcotráfico, ni la maldad? ¿Votamos a conciencia de esta problemática o solamente movidos por reacciones emocionalistas manipuladas por la publicidad? De estos supuestos inocentes no nace una democracia sino una iglesia atea. El Mundo.