17 de enero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Vigilia por la niñez colombiana

20 de abril de 2010
20 de abril de 2010

Creemos que nuestro país necesita con urgencia una meditación reflexiva, profunda por la niñez, un sacrificio simbólico y real que envíe una señal a nuestros cerebros y por fin entendamos que los niños y las niñas requieren de toda nuestra benevolencia, de nuestros cuidados.

No es posible que cada día las cifras de desnutrición infantil, de maltrato físico y psicológico, de violación de derechos sigan aumentando, un país donde en promedio por trimestre según datos del ICBF, hay 29 mil denuncias de las cuales una tercera parte son por maltrato psicológico, otro tanto por maltrato físico y un 20% por negligencia de los padres o responsables de los menores, nos ponen en un penoso aumento de inconsciencia, intolerancia, irresponsabilidad frente a los seres que representarán el capital social futuro, la permanencia y la estabilidad del país, que son el porvenir de toda una sociedad.

A finales del año 2001, el Congreso de la República de Colombia aprobó un proyecto de ley que institucionaliza el Día de la Niñez y la Recreación, en el último sábado del mes de abril de cada año, de acuerdo con la Ley 724 del 28 de diciembre del 2001.

Entre los derechos de la niñez podemos citar el derecho a la vida, al desarrollo, a la identidad, a la participación, a la salud, a la educación y a la protección. Sin embargo la práctica de estos derechos en Colombia es aún precaria.

Debemos seguir visibilizando los problemas que aquejan a nuestra niñez, para que de una vez se tome consciencia de nuestras acciones u omisiones en una responsabilidad que debe ser de todos y cada uno de los adultos.

Propongo entonces una vigilia interior que nos lleve a la inversión en el bienestar de la infancia, en educación, en salud, en recreación, en calidad de vida para los menores. Si no invertimos ahora en ellos, no habrá personas en las cuales invertir en el futuro.

Asimismo es importante invertir en quienes educan y sostienen a nuestros menores; a las Madres Comunitarias se les deben reconocer la plenitud de sus derechos, a mejor calidad de vida, así como la capacitación y educación en competencias pedagógicas que garanticen la especialización de nuestras primeras maestras de la niñez.

Este próximo 24 de abril estaremos de fiesta, de vigilia, de reflexión haciéndose necesario que la celebración sea una nueva oportunidad que nos da la vida para entender a la niñez, a sus sueños, a su nivel; por la niñez vale la pena la vigilia.